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Siempre en 26 de febrero

El cineasta Carlos Benpar proyecta 'Al final de la vida' cada año en la misma fecha

Natàlia Farré

El director Carlos Benpar, con el cartel de Al final de la vida, la película que proyecta cada 26 de febrero.

El director Carlos Benpar, con el cartel de Al final de la vida, la película que proyecta cada 26 de febrero. / MONICA TUDELA

"¿Estaban buenos los chorizos?" Con esta pregunta respondía Victorina Para Francisco Rabal cada vez que el actor llamaba a su casa en busca de su hijo, Carlos Benpar (Barcelona, 1948). La primera vez Rabal se desconcertó, las siguientes ya no. Sabía de qué iba la broma. Su interlocutora hablaba de los chorizos que el bandolero Rabal robaba en 'Amanecer en puerta oscura'. Una de las muchas películas que Victorina y su hijo vieron juntos durante la infancia del que luego se convirtió en cineasta. A su muerte, Rabal le dedicó una poesía a Victorina, y Benpar la incluyó en el filme que dedicó a su madre: 'Al final de la vida'. Una película que, 'salvó motivos excepcionales, será proyectada exclusivamente el 26 de febrero de cada año', según reza en el cartel. Este viernes, también. Será en el Comedia, a las 20.00 horas y abierta a todo el que quiera ir. Ni la fecha, ni el cine, ni el filme son baladís.

La película es un homenaje a su madre y al cine que disfrutó durante su infancia

El 26 de febrero de 1964, Benpar llevó a su madre a ver 'El proceso', de Orson Welles, con la idea de que sería una típica película de policías y abogados. El motivo de la elección era simple: "Mi madre iba muy cansada y siempre se dormía en el cine menos cuando había escenas de juicios. Así que pensé que una película con ese título no podía fallar", explica. Craso error. El filme es una pesadilla no fácil de digerir basada en el libro homónimo de Kafka. Ni uno ni el otro entendieron nada. Pero el joven adolescente quedó fascinado y tomó la decisión de su vida: "Le dije a mi madre que lo que yo realmente quería era hacer películas". "Pues a partir de mañana, manos a la obra", respondió Victorina. Así que Benpar en un año la vio 50 veces. Y madre e hijo la visionaron juntos cada 26 de febrero, a modo de celebración, cuando la aparición del vídeo lo hizo posible. Fue así hasta el 1993, año en el que Victorina murió.

El rito anual recuerda el día en que vio 'El proceso', filme que despertó su vocación

Entonces empezó otro rito para el día en cuestión. Paseando, frente a una agencia de viajes, el cineasta vio una oferta para pasar un fin de semana en Praga con salida el 26 de febrero. "Asocié la fecha, 'El proceso', Orson Welles y Kafka, y me fui", recuerda. Después vinieron otros viajes, siempre en 26 de febrero y siempre relacionados con escenarios míticos del séptimo arte: Monument Valley de 'La legión invencible'; el castillo de Ballymorepaisaje de 'Orgullo de raza'; Bahía  Bodega, donde Hitchkock rodó 'Los pájaros', y el Griffith Observatory de Los Ángeles, escenario de 'Rebelde sin causa'. Tampoco dejó de ir a la fortaleza San Marcos, en Florida, para recordar 'Tambores lejanos'. Hubo más y solo una renuncia. Le quedaron por ver las islas Guernseydonde ocurre la acción de 'Los gavilanes del estrecho', pero es que por mar, en febrero, son de difícil acceso.

En el 2007 se acabaron los viajes y en el 2008 empezó otra ceremonia para el 26 de febrero: la proyección de 'Al final de la vida', la película que Benpar rodó con su madre cuando a esta le quedaba poco por vivir: "No podía retenerla a ella, pero sí su imagen"; pero que el director no se atrevió a montar hasta el 2007: "No era capaz de ver los fotogramas". Y es que la cinta es un homenaje a esa mujer que siempre le apoyó y que convirtió el cine en su pasión (de hecho, no le gustaba especialmente, afirma el cineasta) porque esta era la pasión de su hijo. Así, la película incluye fragmentos y frases significativas de las películas que vieron juntos durante la infancia de Benpar. Y una larga entrevista a Victorina en la que comenta anécdotas, como cuando conoció a Tony Franciosaculpable de uno de sus mayores disgustos. El que padeció el día que el director fue a ver ‘Sangre en primera página’ y llegó a casa más tarde de lo habitual para sufrimiento de su madre.

EN EL COMEDIA

La elección del Comedia para la proyección del viernes tampoco es casual. Además de ser, si no el único, uno de los pocos cines que quedan de la infancia del autor, es el primer cine de Barcelona que pisaron Victorina y él. Antes de la Semana Santa del 62 y del disfrute de 'Rey de reyes', madre e hijo siempre habían ido a los cines de su barrio, el ClotEn uno de ellos, en la Formiga Martinenca, proyectó, en el 2012, 'Al final de la vida'. Lo hizo por una razón sentimental. Allí Benpar vio sus dos primeras películas 'Al sur de San Luís' y una de las muchas que se hicieron del 'cowboy' Hopalong CassidyLo que más le gustó de las dos fue el proyector. Pero desde entonces han llovido dos Goya y un montón de películas, entre ellas 'Al final de la vida'. El viernes, como siempre en 26 de febrero, en el Comedia.

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