De cañas con la Nuri

La alcaldesa de L'Hospitalet, tras el éxito de sus cafés con leche con vecinos de la ciudad, se sumerge ahora en reuniones con jóvenes

Felipe y María, dos jóvenes de L’Hospitalet, estudiantes de la ESO y de Bachillerato, en el almuerzo con Núria Marín, tras la copa de cerveza.

Felipe y María, dos jóvenes de L’Hospitalet, estudiantes de la ESO y de Bachillerato, en el almuerzo con Núria Marín, tras la copa de cerveza. / ELISENDA PONS

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CARLES COLS / L'HOSPITALET

Núria Marín, alcaldesa de L’Hospitalet, se tomó este sábado poco antes del almuerzo unas cañas con una docena de jóvenes de L’Hospitalet en un bar de la calle de Santa Eulàlia, lo cual, si hubiera elecciones municipales a la vista, tendría el mismo interés informativo que si pidiera el voto en un mercado o se hiciera una fotos jugando a la petanca. Pero no ha pasado ni un año de las últimas elecciones municipales. Esto, promete el equipo de la Nuri (así la conoce media ciudad), será otra cosa. Cada 15 días más o menos, Marín se toma un café con leche con vecinos de la ciudad, normalmente gente que la supera en edad. Esta vez es distinto. Comparte mesa y cervezas (refrescos para los menores de edad, un estudiante de la ESO y un bachiller) con la primera generación que a estas alturas ya se conformaría con vivir la mitad de bien que sus padres. Durante una hora y media ponen sobre la mesa sus preocupaciones, como la quimera de tener un piso aunque sea compartido, el 'bullying' en la escuela. por qué Barcelona tiene Bicing y L’Hospitalet no… Ni una palabra del ‘procés’, por cierto, para que al menos quede constancia.

El grupo es heterogéneo. Patri, del barrio de Santa Eulàlia, trabaja de administrativa. Dani, de La Florida, compagina el máster de Historia Contemporánea con echar una mano a su madre en un colmado de legumbres. Eli trabaja en Correos, pero bajo un régimen laboral que tan bien queda en las estadísticas del Ministerio de Trabajo y que tanto lastra las ilusiones personales. "Trabajo seis meses y después voy seis meses al paro, y luego vuelta a empezar". Así, cada año el ministro de turno del ramo presume de los puestos de trabajo que se crean. Eli, cada 12 meses, dos.

El más bien situado del grupo es Sergi, que tiene trabajo estable en una empresa de servicios informáticos de Barcelona. Al más pequeño de todos, Felipe, estudiante de cuarto de ESO, de momento no le falta ilusión. Quiere estudiar Derecho. Total, que cada caso es un mundo.

ACOSO MAL RESUELTO

El hielo entre la alcadesa y los jóvenes no es una capa muy gruesa. Pronto se abre una brecha y es posible pescar interesantes intercambios de ideas. Dani, por ejemplo, le cuenta a Marín el acoso escolar del que fue víctima durante cuartro años. No lo calló. Lo denunció ante la directora de su instituto. Hay una estrofa de una canción de Pau Riba, 'L’home estàtic', que resume a la perfección lo que se encontró en aquel despacho: “…la senyora no l’entén, perquè és mestra d’una escola…”. Total, que el 'bullying' terminó solo cuando los Mossos d’Esquadra detuvieron por robo al chico que le pegaba.

La conversación podría tener su punto y final ahí, pero entonces se sucede un corto pero provechoso debate sobre los canales que el Ayuntamiento de L’Hospìtalet tiene para atender las necesidades sociales, que queda claro que, en tiempos de la redes sociales, son pocos. Marín toma nota. Reconoce que necesita progresar adecuadamente, que tal vez sería urgente ya abrir una línea distinta para informar de casos como este. De hecho, hace tiempo que ayuntamientos como el de L’Hospìtalet han descubierto que el teléfono o la visita presencial no son siempre la línea recta que une de forma más corta dos puntos. Les cuenta a sus compañeros de cañas que, por vergüenza, hay familias en la ciudad que prefieren no ir a pedir ayuda porque no pueden pagar los recibos domésticos, familias hasta hace poco solventes y que ahora sufren la llamada probreza energética. A ellos no les extraña. Es el año 2016 y un par de ellos conocen familias en las que los padres han tenido que elegir qué hijo va a la universidad, porque no pueden costear las matrículas del otro.

Le pregunta a la alcadesa  por qué en su ciudad no hay Bicing. La verdad es cruda. L'Hospitalet no se lo puede permitir

"¿Por qué no hay Bicing en L'Hospitalet?". La pregunta es muy directa y, además, es de aquellas en que un alcalde no puede escudarse en que la Administración competente es otra. Cuando Barcelona anunció que iba a crear un servicio de alquiler de bicicletas, nadie adivinó que el éxito de la iniciativa iba a ser tan colosal. Su fama ha cruzado fronteras. Las municipales, concretamente. Marín les explica que el ayuntamiento se puso años atrás manos a la obra, pero con la mala fortuna de que la crisis ya había estallado, así que el concurso se declaró desierto. "En el transporte público sucede que lo que pagan los usuarios no cubre ni de lejos el coste del servicio".

VÍCTIMAS DE LA ESPECULACIÓN

La crisis vuele a hacer acto de presencia cuando sale la gran cuestión, el acceso a una vivienda, un derecho que no solo reconoce la Constitución, sino que, tal y como establece el artículo 47, obliga a las Administraciones a impedir de foma activa que se especule con el precio de los pisos. A veces se olvida, así que no está de más recordarlo de vez en cuando.

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Antes de que comenzara la actual crisis económica, jóvenes como los que se toman las cañas con la alcadesa ya no podían acceder a una vivienda. Los precios era exorbitados. Ahora tampoco pueden. Los sueldos son misérrimos. El problema es que los alquileres, le explican a Marín, no han bajado en la misma proporción que han bajado los precios de venta. Es decir, la caida de los precios ha permitido a muchos inversores comprar pisos más baratos y ponerlos en alquiler a precios de los de antes, más o menos lo que la Constitución dice que no debería ocurrir.