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BARCELONEANDO

Cien kilos de Tarantino

Sesión matinal en Phenomena, el único cine de España que proyecta 'Los odiosos ocho' en el espectacular formato Ultra Panavision 70

RAMÓN VENDRELL / BARCELONA

Nacho Cerdá muestra el rollo de Los odiosos ocho, 100 kilos y 7 kilómetros de película de 70 milímetros, en la sala de proyección de Phenomena.

Nacho Cerdá muestra el rollo de Los odiosos ocho, 100 kilos y 7 kilómetros de película de 70 milímetros, en la sala de proyección de Phenomena. / CARLOS MONTAÑÉS

Larga cola a las diez y media de la mañana del viernes en la calle de Sant Antoni Maria Claret, hasta la esquina como suele decirse, y no ante una oficina de extranjería o de asuntos sociales. La fila era para asistir al primer pase de 'Los odiosos ocho' en el cine Phenomena, el único de España que proyecta la nueva película de Quentin Tarantino en el formato en el que ha sido rodada, Ultra Panavision 70. Sesión sin numerar. 

No te leías para pasar el rato ni los que escribía Chuck Palahniuk para no morirse de hambre, de manera que evitaremos los manuales técnicos. Baste con saber que el celuloide de 70 milímetros es una espectacular reliquia de las décadas de 1950 y 1960, que Ultra Panavision es el más espectacular de los formatos de 70 milímetros y que Phenomena es de las contadas salas españolas con el equipo de proyección y de sonido y la pantalla necesarios para exhibirlo. O casi. 

Entertainment One, la distribuidora de la película, se dirigió a Phenomena porque ya había pasado películas de 70 milímetros. ¿Podéis? Claro, respondió Nacho Cerdá, el responsable del cine. "No era del todo cierto, pero sabía que tenemos la psicopatía que requiere la empresa", dice.

MISIÓN ARQUEOLÓGICA

Les faltaba la óptica que necesita el muy puñetero Ultra Panavision 70. Los hermanos Weinstein, productores de Tarantino, encargaron la fabricación de unas cuantas para poder estrenar en un puñado de salas de Estados Unidos la versión 'roadshow' de 'Los odiosos ocho'. Y a Phenomena llegó una sobrante. Pero resulta que cada una de estas ópticas es específica para una distancia entre el proyector y la pantalla. La que recibieron, mecachis, no servía. Pusieron en marcha el plan B, no otro que encomendar una misión arqueológica a la empresa de suministros cinematográficos Kelonik. Bingo. "Encontraron una lente adecuada en un almacén de algún lugar de España", dice misterioso Cerdá. De la firma ISCO Schneider. 

A la sala le faltaba una óptica para poder exhibir la película. Un comando la encontró "en un almacén de algún lugar de España"

La copia de 'Los odiosos ocho' en 70 milímetros llegó por DHL. Diez rollos de cuyo montaje ha salido un rollo de cien kilos y siete kilómetros. En Phenomena lo cuidan como una tribu primitiva cuidaba su piedra sagrada. O como la catedral de San Juan Bautista de Turín cuida la sábana santa.

EL CALOR DEL VAHO DE LOS CABALLOS

Rodar y proyectar 'Los odiosos ocho' en 70 milímetros no es un capricho hortera y contra natura como las actuaciones de grupos de rock en escenarios nobles (aunque estas tienen como justificación práctica la edad del público, que ya agradece la butaca). La descomunal y panorámica imagen propicia una inmersión mayor en la película. No es lo mismo una diligencia de cinco metros que una de quince, los que mide de ancho la pantalla de Phenomena. Del vaho que sale de los orificios nasales de los caballos a la carrera por la nieve de Wyoming solo falta notar el calor. 

No es lo mismo una diligencia de cinco metros que una de quince, los que mide la pantalla del cine 

Mecanismo lento ("como la melaza", por aprovechar una comparación del personaje interpretado por Kurt Russell), majestuoso, preciosista y predecible en tanto que concentrado de Tarantino, 'Los odiosos ocho' es un carillón, pero menudo carillón. El público aplaudió en el fabuloso plano secuencia de los títulos de crédito cuando aparecieron los nombres de Quentin Tarantino y de Ennio Morricone, autor del grueso de la banda sonora. Tras el desenlace de una larga escena rompenervios llegó la media parte exclusiva de la versión 'roadshow', que tiene regalitos para los fieles. Uf de descompresión colectivo y cierre del telón. Sí, Phenomena tiene telón. Rojo. Y que tardó unos segundos en abrirse cuando empezó la segunda parte. No parecía una cuestión artística.

"Vaya, si es de día", dijo un espectador a la salida del cine, desorientado como si saliera de un 'after'. No iba empapado en alcohol, pero sí en sangre. 

             

      

  

  

      

        

   

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