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Las salas de cine del Maremàgnum cerrarán sus puertas el 31 de diciembre

Los trabajadores serán trasladados al nuevo espacio que Cinesa, la empresa propietaria, inaugura este viernes en Cornellà

EL PERIÓDICO / BARCELONA

Las instalaciones del Maremàgnum.

Las instalaciones del Maremàgnum. / ÁLVARO MONGE

Las ocho salas del complejo de cines del Maremàgnum de Barcelona cerrarán sus puertas el día 31 de diciembre y sus trabajadores serán trasladados al nuevo espacio que Cinesa, la empresa propietaria, inaugura este viernes en Cornellà de Llobregat.

Esto sucede un año y medio después de que los cines Imax bajaran la persiana, debido a la crisis, en esta misma zona vinculada al plan especial del Port Vell y Moll d'Espanya, que establece que los usos deben ser recreativos, comerciales o culturales. Aunque lo único que queda ahora son tiendas típicas de un 'mall', un gran centro comercial que se llena los fines de semana, y bares de tapas y restaurantes, que a menudo cambian de dueños. Desde entonces el edificio Imax, de unos 2.500 metros cuadrados y 27 de altura, en el muelle de Espanya, justo enfrente del Moll de la Fusta, ha quedado en desuso. Los Imax y los cines de Maremagnum se inauguraron el mismo año, en 1995. 

UNA BUENA REFORMA

Según fuentes de Cinesa, el cierre de los cines Maremàgnum no tienen nada que ver con la crisis, "porque el sector está muy vivo". Por ello la empresa ha tomado esta decisión "tras analizar las demandas que hay dentro de la ciudad de Barcelona". Desde hace tiempo los usuarios se quejaban de "salas pequeñas e incómodas" y demandaban "una buena reforma", según han dejado escrito en las redes sociales.

Aunque la pérdida de espectadores en las sesiones de noche ha sido notable en los últimos meses, por tratarse de una zona que ha perdido público por temas de inseguridad. La única excepción será su última semana de vida ya que este viernes inician la proyección de ‘Star Wars: el despertar de la fuerza’, que sólo durará 15 días. Eso, sí, la asistencia está garantizada por la gran demanda de compras de entradas que genera la venta anticipada.

El desamparo que padece el Maremàgnum viene de lejos. En septiembre de 2005 presentó un plan de relanzamiento, después de 14 meses de obras y 14 millones de euros de inversión. Desde entonces los gestores del complejo apostaron por lavar la imagen de conflictividad que había estado asociada al centro de ocio desde su nacimiento y que había vivido su peor momento con la muerte del ecuatoriano Wilson Pacheco a manos de tres porteros de discoteca en 2002. El plan tampoco funcionó ya que en el 2007 cerraron las cuatro discotecas que albergaba la zona.

Temas: Cine

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