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CAMBIOS EN EL NOMENCLÁTOR

La plaza de Llucmajor será la plaza de la República en abril

El portavoz de la entidad vecinal que lo reclama avanza el cambio de nombre

El gobierno de Colau impulsa la retirada de las placas franquistas de las fachadas de los edificios

CRISTINA BUESA / BARCELONA

Placa franquista en un edificio de la calle Cantera de Barcelona. / ELISENDA PONS

Placa franquista en un edificio de la calle Cantera de Barcelona.
La plaza Llucmajor, con su característica estatua de la Republica en medio, en una imagen de julio del 2011.

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La plaza de Llucmajor, en el distrito de Nou Barris, se llamará plaza de la República en abril. Así lo ha adelantado el portavoz de la entidad Taula de la República, Pep Ortiz, en una rueda de prensa este domingo en la misma plaza, en presencia del primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, y de la cuarta teniente de alcalde y responsable del distrito, Janet Sanz.

Ortiz ha lanzado que "seguramente" el 14 de abril, día de la República, el reivindicado cambio de nombre será una realidad. Lo ha dado casi por hecho. No obstante, un momento antes, Sanz había sido menos explícita y había anunciado que este lunes precisamente hay una reunión entre esta entidad y los responsables de nomenclátor para tratar el tema, que requiere de unos procesos administrativos que no son cortos.

LA ESTATUA, NI MOVERLA

El gobierno de Ada Colau, sin embargo, apuesta tanto por la modificación del nombre como por el mantenimiento de la estatua que preside la plaza. Poco después de llegar al ayuntamiento, Barcelona en Comú (BC) habló de hacer una réplica de la figura para colocarla en la confluencia del paseo de Gràcia y la Diagonal, en el Cinc d'Oros.

El representante de la Taula de la República ha advertido que los vecinos no permitirán por nada del mundo que se traslade la pieza para hacer la réplica. "Hay formas de hacerlo sin tocarla", ha advertido Ortiz, que ha amenazado con "atarse" a ella si se mantiene la idea.

DIGNIFICACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Las afirmaciones de ambos se han producido después de presentar una medida de gobierno que se verá en el pleno del distrito el próximo miércoles para impulsar la retirada de la simbología franquista de Nou Barris. Se trata en primer lugar de identificar cuántas placas franquistas de viviendas de protección oficial quedan en las fachadas de los edificios.

Un informe realizado en el 2008 revelaba que quedaban todavía 4.631 repartidas por Barcelona y que en Nou Barris había 706. Son las placas metálicas del Ministerio de Vivienda que tienen un yugo y las flechas y que la ley de memoria histórica obligaba a retirar, cosa que no se ha hecho.

UN SACO CON PLACAS

La asamblea de jóvenes La Miliciana, una entidad del distrito, se presentó en el pleno del mes de octubre con un saco lleno de 80 placas que ellos mismos habían retirado de los inmuebles. De este modo reclamaron a Janet Sanz a que se comprometiera a eliminarlas de este lugar.

La portavoz de esta entidad, Laia López, ha admitido que sacarlas de las fachadas no había sido complicado ya que están muy viejas. "Fue una pequeña victoria pero en estos barrios sigue habiendo mucha pobreza y desahucios", ha aprovechado para denunciar.

PLAN DE OCUPACIÓN

Sanz ha detallado el calendario de esta eliminación de símbolos franquistas. Ha explicado que en un plazo de entre tres y cinco meses, a través de un convenio con ellos, el Grup d'Història Nou Barris-Can Basté hará un censo de cuántas placas quedan realmente, ya que los datos del 2008 están obsoletos.

Posteriormente, ha relatado la concejala, se hará un plan de ocupación con los parados del barrio para sacarlas, previa notificación a las comunidades de propietarios. La "dignificación" correrá a cargo del ayuntamiento, que pagará los gastos. "Se trata de una medida muy simbólica, sencilla y poco costosa", ha descrito.

EL RESTO DE LA CIUDAD

Pisarello, desde cuya tenencia de alcaldía se tratan los asuntos de memoria histórica, ha expuesto que se empieza por Nou Barris porque han sido los primeros en exigirlo pero que en Sarrià-Sant Gervasi (distrito que lleva él mismo) o Sants-Montjuïc también se ha solicitado, de manera que la medida se irá extendiendo por toda la ciudad.

"En cuanto al nomenclátor, queremos hacer una política no solo reparativa sino también propositiva", ha manifestado. Según el número dos del consistorio, faltan nombre de calles con valores feministas, republicanos y libertarios y ha puesto como ejemplo el hecho flagrante de que Barcelona no tenga ni una sola calle dedicada a la política Frederica Montseny, la primera mujer ministra que hubo en el Estado.

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