Los cruceros vuelven a crecer en Barcelona pese a las reticencias de Colau

El volumen de viajeros subió un 6% hasta octubre, con la previsión de superar los 2,5 millones este año

Pasajeros del ’Allure’ van a la parada de taxis al término del crucero, un domingo.

Pasajeros del ’Allure’ van a la parada de taxis al término del crucero, un domingo. / ÁLVARO MONGE

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Menos cantidad de barcos, porque las compañías más populares cada vez apuestan más por los buques gigantes, pero más viajeros. El puerto de Barcelona recupera la tendencia al crecimiento, al subir un 6% en viajeros hasta el mes de octubre. Un auge impulsado por el liderazgo del puerto a nivel europeo, por el auge de venta de estas plazas vacacionales que vive el sector y por la presunta remisión de la crisis. Y que contrasta con las reticencias del Ayuntamiento de Barcelona, que lo contemplan como un fenómeno a analizar y tal vez a redimensionar.

El informe mensual que emite el puerto destaca el aumento de pasajeros tanto en ferris de líneas de cabotaje nacional (Barcelona-Baleares), con un alza del 7% (652.487 usuarios), como en cruceros. En este caso, hasta finales de octubre el puerto acumuló 2,2 millones de cruceristas y un total de 655 escalas de estos buques. Se prevé por tanto que el año finalice con aproximadamente 2,5 millones de viajeros, y se convierta en uno de sus mejores años, sin alcanzar su récord.

El sector vivió desde el año 2000 una década de espectaculares incrementos en Barcelona, que en el 2011 fijó su mejor cifra (2,66 millones). Desde entonces ha tendido a la estabilidad, alternando retrocesos y recuperaciones. El año pasado la cifra de cruceristas cayó un 9% hasta quedar en 2,36 millones, que se atribuyó a una reducción de la oferta de plazas en el Mediterráneo como respuesta a la guerra fraticida de precios que había llevado el sector durante los años de la crisis para llenar la enorme oferta de plazas.

ÉXITO POLÉMICO

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Este año, los números vuelven a despuntar pese a que el ayuntamiento de Ada Colau se ha mostrado crítico con el éxito cuantitativo. Se ha llegado a plantear poner tope al volumen de barcos y viajeros antes que morir de éxito. Y el asunto está sobre la mesa, en el marco del debate sobre el modelo turístico que la ciudad vuelve a plantear con la creación del consejo de turismo local

La estrategia del puerto es desestacionalizar la oferta (cada vez hay más opciones de rutas con salidas de Barcelona en invierno) y poner números al impacto del sector en la ciudad. El pasado verano presentaron un informe realizado por encargo por la Universitat de Barcelona que determinaba que cada crucero que atraca en los muelles genera un millón de euros para la capital catalana. La llegada media de viajeros por día (menos de 7.000) tiene un impacto turístico moderado porque la mitad pernocta en la ciudad y no concentra la visita en el centro histórico. Los futuros retos son mejorar su impacto ambiental y propiciar que los viajeros en escalas de unas horas no se limiten al Gòtic o la Sagrada Família, aunque la mayoría toman parte en excursiones panorámicas.