OPERACIÓN URBANÍSTICA EN EL EIXAMPLE

La exsede de Telefónica muda para acoger pisos

El uso residencial se completará en el 2017 y podría incluir un hotel si logra licencia

Esqueleto de la vieja sede de Telefónica en plena transformación, en la avenida de Roma, hace unos días.

Esqueleto de la vieja sede de Telefónica en plena transformación, en la avenida de Roma, hace unos días. / JOSEP GARCIA

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EL PERIÓDICO / BARCELONA

El edificio singular Estel, que fue la antigua sede de Telefónica en la avenida de Roma esquina Viladomat hasta el traslado de la multinacional al rascacielos de Diagonal 0 en el Fòrum, ha quedado casi reducido a la estructura de hormigón. Las obras para reconvertirlo en un inmueble residencial con 195 apartamentos empezaron en febrero y han transformado la imagen del gigante de 15 plantas. Estos días ha concluido la supresión de la vieja fachada y ahora empezará la readecuación interior.

A través del grupo inversor radicado en Hong Kong Platinum Estates, que compró el inmueble en el 2014 en una operación gestionada por Renta Corporación, se gastarán 45 millones para acabar las viviendas en el 2017.

La operación que lidera el magnate del sector textil Harry Mohinani, de origen hindú, incluye la posible creación de un hotel de cinco estrellas que regentaría la cadena Hyatt. Esta parte de la inversión, sin embargo, dependerá de lograr el permiso municipal para abrir otro alojamiento turístico, actividad afectada ahora por la moratoria decretada por el Ayuntamiento de Barcelona hasta el 2016 con el fin de frenar la masificación y reordenar el sector. El rascacielos ha estado desocupado desde la salida de Telefónica en el 2011. En este tiempo ha sido objeto de robos y actos vandálicos.

Historial accidentado

En especial hubo varios casos de sustracción en grandes cantidades de cable de cobre. Los Mossos llegaron a detener a una treintena de saqueadores organizados al tiempo que el ayuntamiento debió cerrar y proteger de oficio el inmueble para evitar la entrada de intrusos que creaban inseguridad en ese sector del Eixample.

La propiedad de la finca también ha sido muy accidentada estos años hasta concluir con la compra del capital de origen asiático. La operación, autorizada por el juzgado, ascendió a 56 millones, tan solo el 24% de lo que se había pagado tiempo atrás. La sociedad de capital riesgo Carlyle por medio de la filial Cerep había adquirido el edificio en el 2008, justo cuando la burbuja inmobiliaria tocó techo. Lo hizo nada menos que por 225 millones y con la intención de construir 370 viviendas, además de locales y aparcamientos.

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Ese proyecto nunca se inició. El colapso de la inmobiliaria llevó sus créditos a la Sareb.

La venta el pasado año de este activo en una subasta fue una de las acciones judiciales para cubrir las demandas de los acreedores de Cerep en el proceso de insolvencia de la empresa. El mayor de ellos es el banco malo.

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