23 feb 2020

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Gente corriente

Juan Carlos Yundes: "¿Por qué no? Nos gustaría tener un García Márquez"

Mònica Tudela

El Museu de Cera de Barcelona expone unas 350 figuras que hay que reparar y cuidar con mimo. Juan Carlos Yundes, de 40 años, es técnico de mantenimiento del museo. Él y otras dos personas se encargan de mantener limpias, bien peinadas y maquilladas las figuras y de arreglar con celeridad los desaguisados que algunos visitantes cometen.

-¿Cómo llega uno a ser el responsable de las figuras de un museo de cera?

-Habrá distintos caminos, pero en mi caso lo que hice fue estudiar Bellas Artes. Llevo en el puesto desde el 2001, últimamente centrado en el mantenimiento de los cuerpos.

-¿Qué cuidado básico tiene una figura?

-Hay tres aspectos que se cuidan en departamentos distintos: el vestuario, el maquillaje y el cuerpo. El maquillaje es lo que da más trabajo, porque es un proceso diario, igual que una chica que se pinta cada mañana.

-Parece un proceso delicado.

-Lo es. Los visitantes tocan las figuras, y con el contacto se llevan el maquillaje. Como es cera, la pintura no se adhiere al 100% y hay que irlas retocando cada día. A una figura se la trata casi como a una persona normal. Se le lava la cabeza con champú, ya que coge humedad, grasa y polvo y con peinarla no es suficiente. Después se le seca el pelo y, si hace falta, hasta se le ponen rulos.

-¿Qué otros aspectos se cuidan?

-Insisto, es como si fuera una persona. También se le lava la ropa. Cosas como los calcetines o las camisas los lavamos aquí, pero las chaquetas y los pantalones van a la tintorería. Y, finalmente, cuidamos el cuerpo, lo que queda oculto bajo la ropa. Las estatuas suelen ser de yeso, de fibra de vidrio o de madera y se revisan aproximadamente una vez al año por si hay algo roto.

-¿Cuál es el desperfecto más habitual?

-Los dedos rotos o arrancados. Los visitantes son curiosos y quieren tocar. Lo más habitual es apretar las manos, y ahí es cuando se quedan con un dedo en la mano o cuando el dedo va a parar al suelo. Las partes visibles son muy frágiles porque son 100% cera. A veces la gente también araña las caras de las figuras para comprobar que realmente lo son y que no son una persona. También se llevan joyas de adorno o arrancan pestañas o pelo a las estatuas.

-¿Qué tiempo de vida tiene una figura?

-Todo el tiempo del mundo. Mientras no la rompan, queda hecha para toda la vida. Es delicada, pero puede durar siempre.

-¿Hay alguna figura que tenga un mantenimiento especial?

-Quizá la figura de la turista que tenemos en la Rambla, junto a la entrada del museo, porque está al aire libre y está expuesta al sol, que lo quema todo, y a la gente que pasa. De las que están en el museo, cuanto más guapa es una figura más delicada es, porque a la gente le llama más la atención y hay más tentación de tocarla. Por ejemplo, la figura de Enrique VIII: la gente quiere comprobar si el vestido es de seda natural, si el pelo de las manos es de verdad y la tocan mucho. No es lo mismo esa figura que un Clinton o un Obama, que llevan un traje normal y no son tan llamativas.

-Mencionaba el sol, pero ¿y en el interior? ¿Afecta el calor a las estatuas?

-¡No hay peligro de que se derrita ninguna! La cera es muy delicada, pero es especial para las figuras y su composición aguanta bien el calor y la humedad. Mucha gente nos pregunta si es la misma cera que se usa en depilación. La respuesta es que no.

-¿Qué figura les gustaría añadir a la colección?

-¡Muchos personajes históricos! Por ejemplo, un presidente Kennedy, que es todo un clásico. También una Marilyn, que ya tuvimos un tiempo y nos gustaría recuperar. Y ¿por qué no?, un Gabriel García Márquez, que ya es un clásico actual.