polémica por la retirada de un decorado

Sindicatos de policía se querellarán por el 'fotomatón' libertario

Consideran el cartel de la fiesta alternativa un "atentado a su imagen"

Dos chicos cuelgan carteles denunciando la retirada por parte de los Mossos del decorado de las fiestas.

Dos chicos cuelgan carteles denunciando la retirada por parte de los Mossos del decorado de las fiestas. / ALBERT BERTRAN

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H. LÓPEZ / V. VARGAS LLAMAS / BARCELONA

Ni el Ayuntamiento de Barcelona ni los Mossos d'Esquadra quisieron echar ayer más leña al fuego, ni falta que hacía. La hoguera encendida la madrugada del martes con la retirada por parte de la policía autonómica de un polémico decorado de las fiestas libertarias de Gràcia en la plaza de John Lennon ardía imparable tanto en la calle -los jóvenes organizadores de las fiestas extraoficiales se encargaron de empapelar el barrio denunciando con ironía los hechos- como en las redes sociales, con el hashtag #llibertatguarnit.

Los portavoces de los Mossos d'Esquadra insistían en que retiraron el decorado -la figura de un agente antidisturbios salpicado de sangre bajo el enunciado «foto-Matón»- por suponer «una falta de respeto», y el gobierno municipal dirigido por Ada Colau no quiso añadir nada a lo ya confirmado el día anterior: ellos , que tienen la potestad de retirar, o no, elementos que consideren ofensivos de la vía pública, ya intentaron que los Mossos respetaran el decorado. Nada más que añadir.

Quienes sí se pronunciaron fueron los tres sindicatos mayoritarios del cuerpo policial que se sintió ofendido, que anunciaron que se querellarán contra los responsables de la comisión de fiestas, la Assemblea Llibertària de Gràcia, «por atentado a la imagen de la policía».

Desde la organización de los festejos libertarios hicieron también público un comunicado titulado «Censura, ni a les festes, ni enlloc!», en el que aseguraban que no aceptar una simple crítica «es propio de una dictadura» y aseguraban que no se dejarían intimidar por «el robo», «que tiene el objetivo de censurar  a aquellos que desde los movimientos sociales antagonistas les estorban».

También se pronunció sobre el asunto la oposición, sin ofrecer, eso sí, demasiadas sorpresas en sus posicionamientos. Alberto Fernández, líder local del PP, asegura que «ni el insulto ni el escarnio son libertad de expresión, ni tampoco utilizar distintivos oficiales en burlas». En la misma línea, Joaquim Forn, portavoz municipal de CiU, expresó «su absoluto respeto a la libertad de expresión y a la capacidad por parte de todos a la capacidad por parte de todos a hacer crítica política y social»; pero «ha de haber un límite que es la ofensa, las injurias y las mentiras». De ese mismo límite habla Carina Mejías, de Ciutadans, quien considera que «estos casos están en la línea entre la libertad de expresión y el respeto a las instituciones». «Considero que ese respeto ha de prevalecer, y si los Mossos han considerado ese decorado ofensivo están en su derecho de retirarlo», añade.

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Desde el grupo municipal del ERC, en cambio, consideran que el respeto a la libertad de expresión es un derecho fundamental y que los Mossos no tendrían que haber retirado el decorado. «En las Fallas de Valencia también hay figuras que pueden resultar ofensivas para algunos colectivos y no por ello las retiran», ejemplifica el portavoz republicano Jordi Coronas. La misma opinión expresa el grupo municipal socialista.

La CUP, tampoco aquí hay sorpresas,  es el partido que ha mostrado de forma más categórica su apoyo a las fiestas libertarias: «Se trata de un claro ataque contra la libertad de expresión y una forma de trabajar que denota un corporativismo policial preocupante», concluyen.