FIESTA MAYOR DE GRÀCIA

El pequeño Japón de Verdi se lleva el trofeo

Fraternitat gana el segundo premio y la travesía de Sant Antoni, el tercero

Los ganadores celebran la victoria bajo la decoración nipona de la calle. / ALBERT BERTRAN / VÍDEO: ACN

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CARLES COLS / BARCELONA

Otra vez Verdi. Es ya la novena vez en lo que va de siglo que esta calle se lleva el primer premio del concurso de ornamentación de las fiestas de Gràcia. Si en alguna ocasión ha sido discutible la decisión del jurado, no fue en la ayer, pues la recreación de algunos de las imágenes icónicas de Japón, como sus cerezos en flor, que este año han recreado los vecinos de ese potente eje comercial del barrio, era esta vez indiscutiblemente formidable. Se subió al segundo peldaño del podio la calle de la Fraternitat, con una decoración aún más exótica, la de una imaginaria tribu por descubrir, de casas colgantes y gigantescas plantas carnívoras. La medalla de bronce del concurso fue para la travesía de Sant Antoni y su París de los años 20, a la que se accede a través de unos cancanescos perniles y que tiene como gran pieza central una asombrosa reproducción de la torre Eiffel, en homenaje a la que en 1956 ya levantaron ahí mismo los vecinos de esa callecita para las fiestas de aquella ocasión.

Un total de 18 calles participaban este año en el concurso. No estaba en esta ocasión Camprodon para quedar en última posición. Ese galardón, el de vagón de cola, fue esta vez para Perill, lo cual no es vergonzante. Hay que ir al menos una vez a la entrega de premios para entender cuánto valor tiene el hecho de que vecinos de 18 calles, o sea, cientos de personas, le dediquen tantas horas a decorar sus calles para una fiesta que no les dejará dormir.

Gràcia habrá sufrido estos últimos cinco años una invasión de albergues y hostales, con el peligro que eso conlleva, que la vida de barrio mengüe, pero de momento parece que aún no ha sucedido tal desgracia, al menos tal y como ha ocurrido en otros barrios de la ciudad. De hecho, el tercer puesto que se llevaron los vecinos de la travesía de Sant Antoni es todo un síntoma de vitalidad. Es una minúscula calle que tiempo atrás dejó de concursar y que regresó el año pasado a la parranda de la mano de un grupo de jóvenes que, aunque no tienen los medios de Verdi, nadie duda ya de que más pronto que tarde ganarán el concurso.

Concurso de balcones

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La ceremonia, que por si llovía se celebró en la plaza del Sol y no en la de la Vila, sirvió también para repartir los premios de una categoría menos conocida, pero que la organización desea que cale y crezca. Es el concurso de decoración de balcones y tiendas. Este año había 35 participantes, con 600 euros de premio para el ganador. Se lo llevaron unos inquilinos del número 14 de la calle de Santa Rosa.

La cuestión es que, pese a la lluvia del fin de semana, casi una tradición si se analizan los antecedentes, Gràcia va camino de repetir el aluvión de público. Se calcula que pasan por las calles del barrio unos dos millones de personas durante las fiestas. Desde el punto de vista comercial es maná del cielo para los comerciantes del barrio. La contrapartida son las incomodidades que sufren los residentes y, en ocasiones, los destrozos que sufren los decorados de algunas calles. En esta ocasión, los daños más notables los ha sufrido la fauna zoológica de la calle de la Llibertat. El rinoceronte daba pena ayer tumbado de costado. Parece que fue víctima de una pela entre humanos. Con todo, merece la pena subrayar que la decoración del resto de las calles lucía ayer, tras tres días de celebración, mucho más intacta de los que cabría imaginar.