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INICIATIVA CIUDADANA EN LA CAPITAL CATALANA

Esclavistas como héroes

Barcelona sigue dedicando una céntrica plaza y una estatua al traficante de hombres Antonio López

Numerosas entidades sociales y vecinales de la ciudad piden a Colau que repare la situación

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Técnicamente se trata de un monumento franquista. En 1936, los anarquistas convirtieron en balas la estatua de bronce original, cogiendo el guante lanzado por La Campana de Gràcia en 1884, meses después de su muerte. El homenajeado por tan controvertida escultura es Antonio López, quien pasó a la historia por amasar una gran fortuna con el negocio naviero en Cuba. Lo que no es tan conocido es que se dedicó también al tráfico de seres humanos.

Fue el franquismo el que repuso la efigie del esclavista que todavía hoy reina en el extremo mar de la Via Laietana, eje cuya apertura financió el banco creado por López con el dinero obtenido, al menos en parte, con la venta de seres humanos. "Colau podía seguir el ejemplo de Carmena con las calles franquistas en Madrid y acabar con las plazas y estatuas como la de Antonio López, que son una vergüenza para la ciudad", apunta Martha Trujillo, portavoz de la Comunidad Dominicana y vicepresidenta del Movimiento Panafricanista de Catalunya.

NELSON MANDELA

La reivindicación para que la ciudad cambie el nombre de la plaza de Antonio López y se deshaga de su estatua, elaborada por Marès, es compartida por entidades como la FAVBTanquem els CIE y el Espacio del Inmigrante, entre otras, y viene de lejos. "En las manifestaciones de SOS Racisme de finales de los 90, la estatua de Antonio López acababa siempre manchada de pintura", recuerda Alba Cuevas, actual directora de la oenegé, que en su 25º aniversario pidió al entonces alcalde, Xavier Trias, cambiar el nombre de la plaza por el de Nelson Mandela. "La iniciativa, que seguimos poniendo encima de la mesa, tiene un doble objetivo. Por un lado, borrar de nuestras calles lo que significa Antonio López y, por otro, homenajear a la lucha por la igualdad de tantas personas durante tantos años", expone Cuevas.

En la misma línea, Trujillo propone el nombre de Alfonso Arcelín; médico de origen haitiano cuya tenacidad logró retirar el hombre negro disecado en Banyoles.

"Que todavía existan instituciones como el CIE solo se explica por el pasado colonial de España, mucho más presente de lo que muchos creen, donde el esclavismo era una práctica habitual. Ese pasado sienta las bases de la división entre ciudadanos de primera y de segunda, cuya máxima expresión actualmente son los CIE", apunta Marc Serra, de Tanquem els CIE, entidad a la que le gustaría que esta discusión sobre el nomenclátor sirviera "para abrir un debate en profundidad sobre el racismo institucional tan presente todavía en nuestra sociedad".

Daniela Ortiz y Jenny Fernández, activistas del Espacio del Inmigrante, coinciden en la lectura de Serra y añaden que la de Antonio López no es la única estatua que rinde honores al pasado esclavista de Barcelona. "El 12 de octubre del año pasado hicimos una recolecta de firmas y una solicitud al ayuntamiento de la retirada de las estatuas de López, Colón, Prim y Güell. No recibimos respuesta", apunta la activista, quien recuerda que a los pies de Colón "hay una figura de un indígena arrodillado a los pies de un cura".

DE LAS 'DONES DEL 36' A IDRISA DIALLO

En febrero de este año, el entonces concejal Jaume Ciurana aceptó en una comisión de Cultura un ruego presentado por ICV que instaba a cambiar el nombre de la plaza de Antonio López "por el de un personaje femenino que se haya distinguido por su lucha por los derechos sociales". Varias voces plantearon la posibilidad de que la plaza fuera rebautizada como Josefina Piquet, fundadora de la asociación Dones del 36Algunos recuerdan también el nombre de Idrisa Diallo, joven guineano fallecido la noche de Reyes del 2012 en el CIE de la Zona Franca. El problema de algunas de estas propuestas es que no cumplen con uno de los requisitos que prevé la ponencia del nomenclátor: que haga cinco años de la muerte del homenajeado.

Aunque con la plaza y el monumento todavía no ha habido suerte pese a las reiteradas peticiones, ha habido discretos pasos adelante. En el año 2010, la avenida del Marqués de Comillas -título que concedió el rey Alfonxo XII al esclavista indiscutido- se convirtió en Ferrer i Guardia, siguiendo la misma lógica de sustituir el nombre de un traficante de personas por el de un pedagogo, fusilado en el castillo de Montjuïc por sus ideales revolucionarios.

"ESPINA CLAVADA"

Lluís Rabell, presidente de la FAVB -quien considera la pervivencia de la plaza y el monumento a Antonio López como una "espina clavada"-, recuerda otra pequeña victoria. "Tras la presión que hicimos un importante número de entidades vecinales, sindicales, culturales y del deporte, el exalcalde Xavier Trias desestimó el año pasado dedicar una calle a Juan Antonio Samaranch como tenía la intención de hacer", explica el líder vecinal, quien insiste en que el caso de la plaza de Antonio López, en Ciutat Vella, es especialmente sangrante "por su ubicación y visibilidad".

"Hasta ahora no habíamos logrado nada por mucho que nos habíamos manifestado porque éramos cuatro negros. Cuando un blanco se ponga a liderar la reivindicación nos harán caso", reflexiona Fernández con un optimismo agrio.

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