RESISTENCIA EN GRÀCIA

Casa Anita planta cara

Oblit Baseiria, al frente de su librería infantil surtidísima, obtiene una entusiasta respuesta de clientes y vecinos con el lema 'Yo no me voy'

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C. C.
BARCELONA

En el año 2005, un grupo de vecinos de Olot logró que McDonalds se batiera en retirada y cerrara su primer local en aquella ciudad. Organizaban butifarradas populares los sábados, frente a la franquicia, que consideraban una ofensa para la gastronomía local. En Barcelona, que desde hace meses llora el cierre de algunas de sus tiendas más queridas para ver cómo reabren después convertidas en tiendas de moda clónicas, ese tipo de protestas han sido hasta ahora tímidas e ineficaces, pero para paliar ese déficit puede que sea el turno ahora de Oblit Baseiria, mujer de armas tomar y dueña de Casa Anita.

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Yo no me voy. Ese es el lema de la campaña que inició cuando supo que la empresa que ha comprado la finca la quiere fuera en tres meses pese a que su contrato de alquiler no ha expirado. Aquello era ayer por la mañana un no parar de clientes en busca de información y voluntarios para recoger firmas de apoyo. Lo de las firmas nunca queda claro si son solo un placebo terapéutico para los afectados o realmente sirven de algo, así que Oblit, antaño editora de Columna, es decir, conocedora de los ingredientes que debe tener una buena novela para enganchar a los lectores, ofrecía detalles jugosos de la trama desde detrás del mostrador. «La empresa se la jugó a las tres inquilinas del inmueble, una de ellas enferma. Se las sacó de encima. Una vive la pobre en una residencia. A otra le buscaron un pisito en Vallcarca. Y ahora quieren vender cada piso por más de 400.000 euros. Tampoco descartan vender el inmueble de una tacada. Hacen un pequeño descuento -se ríe-, lo dejan por un millón y medio».

Aunque Casa Anita es, sobre todo, una librería infantil, lo cierto es que podría muy bien ser el punto de partida de la gran novela sobre la transformación de Barcelona estos últimos años, de cómo edificios enteros (con bichos, como dicen algunas inmobiliarias cuando hay inquilinos) se compran y se revenden días después y así se amasan fortunas.