09 jul 2020

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EFECTOS DEL ESTALLIDO DE LA BURBUJA INMOBILIARIA

Vallcarca, zona cero

El dejado casco antiguo del barrio aguarda su pendiente rehabilitación lleno de solares que el vecindario está recuperando para uso comunitario

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

El casco antiguo de Vallcarca es una de las heridas abiertas en la ciudad que, de lograr formar gobierno, Ada Colau deberá suturar. Los numerosos solares vacíos -llenos de malas hierbas- que se abren paso en la desoladora parte vieja del barrio, afectada por el Plan General Metropolitano (PGM) desde 1976, son la viva imagen del largo letargo al que dejó paso el estallido de la burbuja inmobiliaria, que Colau tantas veces ha denunciado.

El lugar experimentó la mayor serie de expropiaciones y derribos a partir del 2002, momento en el que la modificación puntual del PGM para la zona detalló cuál debía ser la nueva vida de un barrio de casas bajas que a ojos de los entonces gobernantes -del PSC- había quedado obsoleto. Más de una década después, ese plan sigue sin acabar de materializarse y el vecindario ha decidido reorganizarse. "Expropiaron, derribaron las casitas y explotó la burbuja, momento en el que todo se paró. Llevamos todos estos años con un barrio bajo la piqueta, lleno de solares abandonados", describe Joan Adell, uno de los jóvenes del barrio implicado en su dinamización.

Conclusiones

Ideas no les faltan. Una de las conclusiones en positivo de las jornadas participativas Vallcarca, el barri que volemorganizadas por la Taula d'Entitats de Diàleg i Convivència de Vallcarca en colaboración con Arquitectes sense Fronteres y el ayuntamiento el pasado mes de noviembre, es que, "ahora", el hecho de que el barrio esté lleno de solares es una oportunidad. "Está todo por hacer", concluyen optimistas. Los vecinos también coinciden en pedir que se paralicen los desalojos y los derribos de las fincas históricas para dejar terrenos abandonados, que se conserve lo que queda del núcleo antiguo del barrio y se recuperen los solares "para uso comunitario".

En la línea de la conservación patrimonial, los jóvenes piden la recuperación y protección de la masía de Can Carol -la más antigua del barrio, aseguran-, con el tejado derruido, para evitar okupaciones. El equipo de gobierno que estos días apura mandato se comprometió a conservarla, así como «la parte de valor» de la Casa de los Arabescos, otro de los edificios aún en pie.destaca el joven Adell mientras muestra orgulloso el trabajo hecho por el vecindario en la plaza de la Farigola, frente a la masía. En el lugar, autogestionado, han instalado juegos infantiles y una pequeña grada.

"Una de las ideas es que el ayuntamiento la rehabilite y se convierta en un espacio para el barrio de gestión comunitaria",

Los vecinos también se han hecho suyo el solar de enfrente, bautizado como La Cantera, que han convertido en un campo de fútbol, también autogestionado, y han plantado un huerto unos metros más abajo, en la misma calle.

Entre los muchos solares, los hay públicos y privados. Y, entre los privados, los hay de pequeños propietarios y de Núñez y Navarro, constructora con la que el nuevo consistorio tendrá que negociar, frente que hay que sumar al abierto con la empresa por Torre Garcini y por el hotel del Rec Comtal.