VÍSPERAS DEL NUEVO GOBIERNO LOCAL

Agentes desarmados

El equipo de Barcelona en Comú apuesta por crear una división de guardias de protección, sin armas, para situaciones de bajo riesgo

Una pareja de guardias urbanos patrulla a pie por el centro.

Una pareja de guardias urbanos patrulla a pie por el centro. / RICARD CUGAT

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M. N. / BARCELONA

Durante la campaña electoral, Ada Colau reiteró en todas sus intervenciones que habría que reconsiderar la actual estructura de la Guardia Urbana para transformarla en un cuerpo policial mucho más cercano a la ciudadanía. Es lo que ella y su equipo definieron como un nuevo modelo de «proximidad» que, añade Jaume Asens, debe ser «menos agresivo y más amable».

Muchos analistas en seguridad responderían que la policía no está para ser simpática, sino para ser eficaz en los momentos en los que se la necesita. En cualquier caso, Asens recuerda la experiencia que existe en algunos municipios del Vallès Oriental y Occidental de un cuerpo intermedio de agentes de protección civil, desarmados, que asumen labores de vigilancia en eventos sin riesgos.

«Todo está por estudiar y analizar. Pero nos gusta mucho esa idea de guardias, sin armas de fuego, que puedan estar presentes en actos, por ejemplo culturales. ¿Es necesario que haya guardias urbanos con pistola en las puertas de un concierto?», se pregunta Asens, en conversación con este diario.

Asens cuenta estos días con la opinión y el criterio del que fuera fiscal anticorrupción José María Mena. «En la Barcelona de hoy, con los Mossos d'Esquadra desplegados en todo el territorio, están muy claras las competencias de cada cuerpo. Y hay determinadas funciones que está asumiendo la policía municipal de Barcelona que se solapan con los Mossos. Y no entendemos por qué».

Policías de Londres

Asens reivindica la figura de los policías metropolitanos de Londres, desarmados, pero que disponen de pistolas eléctricas y de minicámaras para grabar todas las actuaciones. «Ni Colau ni nadie de su equipo se ha posicionado sobre las pistolas eléctricas. Pero sí sobre ese guardia urbano que patrulla a pie por los distritos y que conoce el tejido asociativo y cultural del área en la que trabaja. Ese es el modelo que reivindicamos para la Guardia Urbana», insiste Asens.

No acaban de comprender las funciones de la Unidad de Investigación, ni de la de Información y Documentación de la Guardia Urbana, adscritas a la División de Seguridad e Investigación. «Entendemos que esas son competencias de los Mossos en Barcelona. Pero todo es cuestión de sentarnos con los mandos y que nos expliquen qué se está haciendo».

La otra gran pregunta obligada es quién será el nuevo concejal de seguridad y movilidad del equipo de Colau. «No hay nada decidido. Ni para esa cartera ni para ninguna otra», asegura Asens.

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En cualquier caso, fuentes de la plataforma Barcelona en Comú no descartan que en un futuro gobierno municipal en coalición con los socialistas, ERC o las CUP, sea alguno de los socios quien asuma esa concejalía sensible. Es lo mismo que hicieron los socialistas con Joan Saura en el Gobierno de la Generalitat. Iniciativa per Catalunya entró en el tripartito con el compromiso de asumir la cartera de Interior. «Es tan sencillo como devolverles a los socialistas aquella jugada que casi le cuesta la salud a Saura», añaden fuentes de la candidatura de Colau.

Mientras tanto, el equipo de la futura alcaldesa quiere iniciar las conversaciones con los mandos de la Guardia Urbana y con sus sindicatos. Y reunirse con los responsables de los Mossos para conocer el mapa que ellos tienen de la seguridad pública en Barcelona. Una ciudad de 1,5 millones en la que pese a los 27 millones de visitantes que se calcula que pasan al año, no tiene un problema de seguridad.