La regulación del consumo de una droga en auge
Caladas que caducarán
CiU prevé abordar la ordenanza definitiva en el 2017, cuando cierren los clubs penalizados

Dos socios del club G13, en Barcelona.
A fuego lento pero implacable, apurando hasta el final, como sucede con los porros que se fuman en los clubs cannábicos, sabedores de que es cuestión de tiempo para que se apaguen definitivamente. Los dos años de actividad que restan a un centenar de clubs cannábicos de Barcelona si se cumplen los planes de CiU, son el mismo periodo que el gobierno municipal pretende utilizar para alumbrar una nueva normativa con la que regular la actividad.
Un periodo en el que entablar negociaciones con el resto de fuerzas políticas para alcanzar un «acuerdo amplio de ciudad» sobre la realidad de las entidades de autoconsumo. Un nuevo plan ampliado o una ordenanza cuyo contenido tenga el suficiente nivel de consenso para avalar una sólida perdurabilidad. Tiempo suficiente para que todos los partidos puedan «reflexionar» y alcanzar una entente entre marzo y abril del 2017, cuando expira el periodo de extinción de actividad concedido a los clubs que no cumplan los requisitos municipales.
No parece tarea fácil poner de acuerdo a las fuerzas políticas municipales, y menos sobre una actividad que levanta tanta controversia. Todas manifiestan sensibles diferencias en la estrategia a seguir. Desde la mano dura del PP y su criterio restrictivo hasta el cooperativismo por el que abogan desde Barcelona en Comú hay un largo trecho. En ese margen se posicionan las demás fuerzas en liza. ERC considera imprescindible dar voz a las propias sociedades cannábicas. El PSC apela a otorgarles un mayor grado de responsabilidad para conciliar su encaje en el vecindario.
Las coincidencias afloran a la hora de reclamar a la Generalitat un marco legislativo general que sirva de base para la posterior implementación de normas específicas en cada municipio. Una tarea para la que se reclama una intervención multidepartamental que garantice su plena cobertura.
Laxitud
Sin embargo, hasta el momento solo se ha pronunciado una de las conselleries implicadas, la de Salut, que el pasado noviembre trasladó al Parlament una resolución no vinculante sobre normas para este tipo de asociaciones. Entre los criterios, se especifica que los socios tengan más de 18 años y ya sean consumidores habituales, que no estén adscritos a otra entidad y que cumplan un periodo de carencia de 15 días para formalizar su inscripción. Salut propone que los locales abran ocho horas al día, que cierren a las diez de la noche de lunes a viernes y a medianoche el fin de semana, y la prohibición de vender alcohol u otras drogas. En la práctica, una renuncia de la Generalitat a regular el sector, dado que los clubs no están obligados a observar las propuestas de Salut.
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