INICIATIVA CIUDADANA

Lechugas en el juzgado

El Hort Indignat del Poblenou, punto de encuentro de niños y jubilados en el barrio, afronta el día 22 un juicio para ser desalojado

Asamblearios 8 Solar en la calle Perelló que acoge uno de los huertos urbanos amenazados de desalojo.

Asamblearios 8 Solar en la calle Perelló que acoge uno de los huertos urbanos amenazados de desalojo. / ALBERT BERTRAN

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HELENA LÓPEZ / BARCELONA

El Poblenou se ha caracterizado en los últimos años por ser uno de los barrios de la ciudad con un mayor número de solares vacíos. El estallido de la burbuja inmobiliaria hizo que la reconversión del Manchester catalán en lo que debía ser el distrito tecnológico quedara a medias, y que los terrenos en los que antaño se levantaban grandes fábricas o pequeños talleres quedaran desocupados, a la espera de que llegaran tiempos mejores para que sus propietarios pudieran sacarles partido.

En esos terrenos se ha visto la peor y la mejor cara de la ciudad y el barrio. Algunos han acogido asentamientos de personas sin hogar, que mostraban la crueldad de una ciudad a dos velocidades. La mayoría ya han sido desalojados. Otros, en cambio, se convirtieron en huertos urbanos, donde los vecinos, de forma espontánea, fueron plantando primero una parcela pequeña, después otra hasta crear verdaderas plantaciones comunitarias. Una de ellas, la conocida como Hort Indignat 2, afronta el próximo día 22 de abril un juicio civil contra su okupación.

El huerto en cuestión está situado en el casco antiguo del Poblenou, en la vieja barriada de Els Pescadors, a un paso de la nueva parte baja de la Rambla del Poblenou, que hará que llegue hasta el mar en breve, y afectado por el plan urbanístico del frente marítimo, una zona en la que las grandes empresas parecen observar crecer los famosos brotes verdes. Tras varios intentos de mediación por parte de la entidad bancaria propietaria de una parte del solar -otra parte pertenece a dos empresas inmobiliarias menores-, esta ha denunciado a sus ocupantes, que deberán afrontar un juicio el día 22 en el que tienen todas las de perder.

«Este espacio llevaba años vacío y lleno de porquería y los vecinos no solo lo hemos limpiado y dignificado, sino que los hemos convertido en un espacio de convivencia en que vienen desde jubilados hasta los niños del colegio», defiende Gerardo, uno de los jubilados más implicados en el proyecto, antiguo vecino de una de las de las casas derribadas para abrir el solar tras el proceso de reparcelación del frente marítimo. «Hay 32 parcelas y funcionamos por asamblea. Somos hijos del 15-M», prosigue.

La semilla de este huerto es el Hort Indignat vecino, a escasos metros, plantado con la tierra del huerto sembrado por el 15-M en la plaza de Catalunya durante la acampada. «El huerto funcionaba tan bien por el boca a oreja que había lista de espera, así que decidimos montar un segundo huerto. ¡Será por solares!», explica Paloma, otra de las impulsoras del huerto, que se ha reproducido en Hort Indignat 3, 4, 5 y 6.

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«El objetivo del huerto es fortalecer el tejido social, los espacios de autoorganización y autogestión ciudadana mediante la ocupación de espacios abandonados para ponerlos al servicio de las personas al ritmo natural del cultivo de las hortalizas», reivindica Salva, otro de los vecinos más activos.

Aunque aún no tienen las demandas en los juzgados, el resto de los huertos del barrio se encuentran en una situación similar, dada la reactivación del mercado inmobiliario en la zona incentivado por la apertura al mar.