FALLIDA normativa para el alojamiento

Trias da marcha atrás a su plan de pisos turísticos por falta de apoyo

La propuesta inicial ha sumado críticas de la oposición y de la patronal del sector

La prohibición seguirá vigente hasta el 2016, mientras se pacta otra regulación

Manifestación de vecinos de la Barceloneta contra los pisos turísticos, en agosto pasado.

Manifestación de vecinos de la Barceloneta contra los pisos turísticos, en agosto pasado. / ÁLVARO MONGE

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PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

El salomónico plan que presentó el ayuntamiento el pasado octubre para ordenar el fenómeno de los pisos turísticos de Barcelona se desvaneció ayer por falta de apoyo político para darle luz verde. Los grupos de la oposición rechazan por distintos motivos el documento que apostaba por cerrar el grifo en toda la ciudad, independientemente de la cantidad de oferta que tuviera cada barrio, y por promover por la agrupación en edificios completos. Ahora será necesario tramitar un nuevo plan, aunque la situación seguirá blindada por la suspensión temporal que se impuso el año pasado y que se mantendrá hasta octubre del próximo año.

La falta de respaldo de los grupos de la oposición llevó al ayuntamiento a retirar del orden del día el plan especial urbanístico del ayuntamiento que debía votarse en la comisión de Urbanismo Hábitat Urbano. La propuesta del equipo de Xavier Trias pasaba por la congelación de licencias. Se marcaba como tope las 9.606 actuales y se prohibía cualquier nuevo permiso en toda la ciudad, incluso en puntos como Nou Barris donde la oferta es prácticamente anecdótica. El ayuntamiento proponía ir revisando la situación anualmente, de forma que con el tiempo solo se podrían ir dando licencias si previamente se había producido alguna baja. Y se primaría la concentración en edificios completos, aunque sin poderse traspasar de una ubicación a otra. Tenía que ser el consistorio quien tramitara las nuevas altas.

Argumentos

El plan, que se acompañaba de una moratoria previa de licencias (que finaliza como tope en octubre del 2016) no ha logrado apoyo de ninguno de los grupos de la oposición. Tan solo ERC dudaba horas antes entre la abstención y el voto en contra. Los republicanos rechazan los pisos en edificios residenciales y que no se plantee la reducción del número de licencias en los barrios más saturados. También se quejan de que no se aborda cómo solucionar el problema de la proliferación de oferta ilegal.

Desde el PSC, Assumpta Escarp lamentó que se tratara de «un documento que hace grandes diagnósticos y malas soluciones». La concejala socialista critica que no se hable de los 3.000 pisos que estaban en tramitación previa y que podrían quedar incluidos. «Nosotros propusimos un máximo de 3% de pisos turísticos por zona y CiU ha mantenido más porcentaje en el Eixample y Diagonal Mar», sostiene. «Solo han actuado contra la Barceloneta», agrega.

Desde el PP barcelonés, Alberto Fernández Díaz señaló que «Trias quería lavar su pésima gestión con los apartamentos turísticos con un plan precipitado. Reivindicó «más inspectores para incrementar el control de la actividad y luchar contra los apartamentos que sean incívicos». Además, opinó que «el hecho de que no puedan haber nuevos pisos turísticos en determinados barrios en un bloque entero es una discriminación con la posibilidad que puedan abrir nuevos hoteles en otros barrios como por ejemplo Sant Andreu o Nou Barris».

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Y desde ICV-EUiA también llovieron dardos. La concejala Janet Sanz cree que el plan «llegaba tarde y era insuficiente». Su grupo defiende un plan global que reordene y ponga coto a todo tipo de alojamiento tras establecer la «carga que puede asumir la ciudad». Y que redistribuya la actual oferta, quitando plazas de las zonas con más licencias.

La patronal Apartur celebró ayer el freno al plan original, en el que su opinión no había sido tenida en cuenta. Proponen un debate más abierto sobre el alojamiento en la ciudad y fuera de la presión electoralista de estos meses, dijo su presidente, Enrique García-Alcántara.