RUBEN FERNÁNDEZ VARGAS / HOTEL COTTON HOUSE

Al servicio del huésped a cualquier hora de la noche

Rubén lleva unas maletas a un huésped llegado de noche.

Rubén lleva unas maletas a un huésped llegado de noche. / ELISENDA PONS

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La apertura del más nuevo hotel de cinco estrellas de la ciudad, el Cotton House de Gran Via con paseo de Gràcia ha supuesto un contrato laboral a Rubén Fernández Vargas, hace tan solo unos días. Con experiencia en el sector, pero también algunos meses de paro, este auxiliar de recepción se prodiga en el trato al viajero que llega casi a deshoras. Le toca cubrir la franja de 23.00 a 7.00 horas, un tramo antaño más tranquilo, pero que ahora animan los miles de viajeros de turismo y negocio llegados en vuelos nocturnos o bien que parten casi de madrugada.

A sus 27 años, su experiencia juvenil como jugador de hockey hierba del Barça le dejó como valioso legado un fluido inglés clave para su contratación, ya que el nuevo establecimiento pertenece al sello Autograph de Marriott.

La noche cerrada es también momento para que algún cliente con jet-lag quiera tomar un café, o para ayudar al recepcionista de guardia en cualquier eventual petición.

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¿Y la conciliación de la vida personal? Pues bien, porque también su chica trabaja de noche, en un restaurante-club de moda, y tras unas horas de descanso -«he aprendido a dormir de día, con tapones y antifaz»-, pueden hacer vida en pareja diurna. De momento, las noches aún se hacen cortas familiarizándose con el hotel, histórica sede de la Fundación Textil Algodonera, y sembrado de valiosos rastros de su pasado tras una espectacular rehabilitación.

Son las tres de la madrugada y la noche está tranquila, aunque el viajero pide atención las 24 horas.