RECUPERACIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO DE NOU BARRIS

Puente a la memoria

Unos trabajos en Trinitat Nova descubren un acueducto de inicios del siglo XX que debía portar agua desde Montcada

El ayuntamiento lo recuperará para un itinerario a pie hasta Torre Baró

El Pont dels Tres Ulls 8 Una imagen histórica de la construcción de principios del siglo XX.

El Pont dels Tres Ulls 8 Una imagen histórica de la construcción de principios del siglo XX. / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

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CRISTINA BUESA / BARCELONA

El gran hallazgo se produjo el miércoles. Hacía tiempo que iban tras él, comentaban los vecinos el viernes, pero al fin las máquinas descubrieron la parte superior. Era el Pont dels Tres Ulls, construido a principios del siglo XX en la Trinitat Nova tapado durante 40 años por escombros y material de obra. El puente era parte de una instalación de abastecimiento de agua entre Montcada y Vallcarca que nunca se completó, pero lo más importante es que era un referente patrimonial para los vecinos de Roquetes, la Trinitat y otros barrios del distrito. Parte de su historia.

«Llevábamos muchos años buscándolo y al fin nos hemos salido con la nuestra», exclamaba satisfecho Antonio Silva, presidente de la Associació de Veïns del Turó de la Peira con una cámara digital colgada al cuello. Junto a él estaban otros dos entusiastas del descubrimiento, Josep Maria Babí y Jordi Sánchez. Todos se agolpaban frente al enorme socavón donde el viernes asomaba parte de la piedra y el ladrillo del ojo central del puente, el más alto, con una mezcla de curiosidad y satisfacción.

Jordi Sánchez trabaja en la cercana escuela de Sant Josep Oriol, la más antigua de Nou Barris, que se construyó en 1956. Desde allí ha controlado la tarea de las máquinas en los últimos meses. Tras el derribo de las casas anexas, la sierra de Collserola ha quedado a la vista. Pero el acceso al parque sigue siendo complicado. No obstante, comenta, la reciente recuperación del castillo de Torre Baró como mirador y punto de información del parque natural ha animado a los vecinos a volver a girarse hacia la montaña y querer conquistarla.

La Casa de l'Aigua

«Al encontrar el Pont dels Tres Ulls se podrá completar una conexión con la Casa de l'Aigua que quedó truncada 100 años atrás», opina Sánchez mientras enseña en un portafolio una multitud de imágenes del puente, muchas de ellas de los años 50 y 60 mientras se levantaba el barrio o en actuaciones musicales en la escuela que, de forma omnipresente, tenían la imponente construcción de 40 metros de largo y cinco de ancho de telón de fondo.

Al despejar parte de los solares, el Ayuntamiento de Barcelona ha decidido abrir una de las puertas de Collserola, que como proyecto global no ha logrado tirar adelante este mandato por falta de apoyo entre la oposición. Pero en el caso de la Trinitat Nova, la forma de abrirse camino hacia la sierra es gracias a dos feixes agrícolas, donde se plantarán almendros y cítricos, explica el arquitecto jefe, Vicent Guallart.

El proyecto de «renaturalización» de esta zona incluye la construcción de senderos practicables para que los residentes puedan llegar hasta Torre Baró. «Es una combinación de recuperación de la naturaleza y al mismo tiempo de patrimonio», comenta el tercer teniente de alcalde de Hábitat Urbano y Medio Ambiente, Antoni Vives. «El objetivo es restituir un valor de la ingeniería y la arquitectura de la época, muy cercano también al Rec Comtal donde también estamos trabajando», describe.

En buen estado

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Otro de los socios del Arxiu Històric de Roquetes que igualmente escuchaba las explicaciones de Vives y de Guallart el viernes era Carlos Fuente, ingeniero de caminos de profesión, y que no dudaba que, cuando se sacara toda la tierra de encima del Pont dels Tres Ulls, estaría intacto. «La presión de los escombros seguro que lo ha conservado en buen estado», aventuraba.

En las próximas semanas las máquinas acabarán ese trabajo. El ayuntamiento calcula que en dos meses los barceloneses podrán contemplarlo en todo su esplendor. Orgulloso de la Trinitat, Josep Maria Babí invita a los vecinos a acercarse: «A veces nos dicen que somos los últimos barrios de la ciudad cuando en realidad somos los primeros. ¿O no es lo primero que ves al llegar a Barcelona?», ríe.