01 jun 2020

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libros. HISTORIA

Esparreguera fue capital

CRISTINA SAVALL / BARCELONA

Los libros de historia se olvidaron de los 92 días de 1821 en los que Esparreguera se convirtió en la capital de Catalunya. La causa fue una epidemia de fiebre amarilla que obligó a asilar a Barcelona durante tres meses. Las autoridades del Gobierno catalán se refugiaron en la villa del Baix Llobregat a 30 kilómetros al oeste de Barcelona, donde murieron 6.244 personas.

Josep Puig i Jorba (Esparreguera, 1925), fotógrafo y coleccionista de textos antiguos de su localidad natal y de Montserrat, descubrió en una feria de antigüedades un documento que daba fe de que la Diputación Provincial de Catalunya celebró 26 sesiones en Esparreguera, convirtiéndose en 1821 en el centro administrativo y político.

«Fui a corroborar los datos al archivo municipal de Esparreguera, pero no hallé ninguna información», cuenta Puig. Pero durante más de 40 años, ha encontrado 80 documentos manuscritos sobre este tema en librerías de lance y archivos. «Así tuve la certeza -afirma- que el mariscal Antonio Remon Zarco del Valle, entonces presidente de la Diputación de Catalunya, de la Junta Superior de Sanidad, gobernador general de la Milicia Nacional y caballero de diversas órdenes militares, se alojó en nuestro municipio, acompañado de los secretarios de Gobierno, Sanidad y Hacienda. Al cabo de pocos días llegaron diputados, administrativos y Bernardo de Elizalde, intendente del Ejército de Catalunya y vicepresidente de la Diputació».

La elección de Esparreguera respondió a su saludable clima y por estar situada en la carretera nacional, «lo que facilitaba la movilidad en caso de tener que sofocar cualquier intento de subversión contra el régimen liberal por parte de los enemigos de la Constitución», explica Puig, que ha dedicado estos últimos años a escribir el libro en el que rememora unos hechos que aún ni aparecen en la web del Ayuntamiento de Esparreguera.

«Hasta ahora era un episodio de la historia de Catalunya totalmente desconocido, pero importante porque fue en esos días cuando se diseñó la actual distribución territorial de Catalunya», asegura el autor. Artur Mas, presidente de la Generalitat, escribe en el prólogo que cuando supo la noticia se quedó sorprendido. «Es real. No es una novela de ficción», dice.