PROMOCIÓN DE UN TRANSPORTE SOSTENIBLE

Los ciclistas podrán elegir entre carril bici y calzada, pero no acera

Barcelona estrena en Marina-Meridiana la primera rotonda interior para bicicletas

El vial llegará antes de mayo a la Gran Via y, durante el próximo mandato, a Gràcia

Un ciclista cruza la rotonda por fuera del carril bici para ir más rápido,

Un ciclista cruza la rotonda por fuera del carril bici para ir más rápido, / FERRAN NADEU

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CARLOS MÁRQUEZ DANIEL
BARCELONA

Detenerse un buen rato en una intersección es un ejercicio recomendable. No es apasionante, tampoco hay que engañarse, pero sí ayuda a entender mejor el comportamiento de las ciudades, incluso las actitudes humanas. Algunas personas, como quizás hagan con su vida, suelen buscar el camino más corto, el que requiera de un esfuerzo menor, con un riesgo controlado. Otros siguen las normas hasta las últimas consecuencias. En la creciente familia de la bici, esos hábitos se hacen mucho más evidentes porque es el colectivo rodado con mayor libertad de movimiento. La nueva ordenanza que CiU y PSC negocian procurará sacarlas de las aceras, pero mantendrá buena parte de su libre albedrío al permitirles que en las calles con carril ciclista también puedan optar por circular con los coches.

Lo que quiere la normativa es poner negro sobre blanco una situación que ya se produce habitualmente, con las bicis novatas en el pasillo reservado, y las más avezadas, mezclándose con los vehículos porque, consideran, llegarán antes a su destino. Sucede en el cruce de Marina con Meridiana y Almogàvers, una rotonda sin nombre que se ha convertido en la primera con carril bici en la corona interior. Forma parte del eje que une el mar con Ausiàs Marc que en los próximos meses llegará a Gran Via, y en el próximo mandato, hasta Travessera de Gràcia. En la perpendicular se encuentra el vial que viene de las Glòries y que permite enlazar con el parque de la Ciutadella.

Cerrar la red

La continuidad de los corredores ciclistas es una vieja asignatura pendiente de la ciudad. Se trabajará a corto plazo para anular dos de los más escandalosos, el de Diagonal con Sicilia, donde la bici debe trazar un recorrido absurdo por las aceras, y el de Gran Via entre Aribau y paseo de Gràcia, donde la bici debe elegir entre una rambla central en mal estado y atestada de motos o un lateral lleno de coches.

Está previsto que la plaza de Espanya también tenga a medio plazo un vial similar al de la foto. Ahí, sin embargo, se le une un volumen de tráfico muy superior y un carril bus que transcurrirá junto al ciclista. Albert Garcia, coordinador de Amics de la Bici, ve injustificado el gasto -unos 190.000 euros- «porque se prioriza como siempre el tráfico motorizado». Lo dice porque relegar a las bicis a la parte interna de esta plaza hace que tarden mucho más en cruzarla. De hecho, Garcia es contrario a que los carriles bici vayan por el centro de las calles, como es el caso también de Sant Joan o el futuro Paral·lel. El concejal de Movilidad, Eduard Freixedes, defiende que es «más seguro y rápido», pero este veterano de la bici sostiene que entrar y salir del carril « en estas circunstancias es mucho más complicado».

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¿Baliza en la Diagonal?

Tras un buen rato en la zona, se distinguen rápido los dos perfiles de usuario: el experto que usa la calzada, y el más precavido -padres con niños o personas de cierta edad-, que apuestan sin dudarlo por el nuevo recorrido, aunque tarden minuto y medio en cruzar la glorieta. En la rotonda se ha optado por un doble elemento segregador. Son, de hecho, las dos opciones que el grupo de la bici, integrado en el Pacto por la Movilidad, tendrá sobre la mesa para debatir la mejor manera de separar el vial ciclista en el lateral de la Diagonal. Parten con ventaja las balizas verticales porque el peatón que cruza la avenida por donde no debe las distingue mejor. Lo que sí está claro es que el ayuntamiento corregirá la decisión inicial de dejar al ciclista desprotegido en un carril tan estrecho.