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TRANSFORMACIÓN URBANÍSTICA EN SANTS-MONTJUÏC

Can Batlló, el pan entero

Empiezan las obras para recuperar la parte aún abandonada del recinto fabril, como reclamaban los vecinos

El espacio fue cedido recientemente por la Generalitat para reducir su deuda

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Josep Maria Domingo miraba la escena con cierta distancia. En un tercer plano, tras los dirigentes políticos que presentaban la operación y el enjambre de periodistas, más interesados en las declaraciones del alcalde sobre sus supuestas cuentas corrientes en el extranjero que en lo que allí se presentaba, que no era otra cosa que la culminación de décadas de lucha que han centrado gran parte de la vida de Domingo, presidente del Centre Social de Sants y uno de los impulsores de la Plataforma Can Batlló pel barri.

En primer plano, el alcalde Xavier Trias, el concejal de Hábitat Urbano, Antoni Vives, y el concejal de Sants-Montjuïc, Jordi Martí. Presentaban los proyectos para la parte recuperada del recinto fabril de Can Batlló, comprada por el ayuntamiento a la Generalitat dentro del pacto para enjuagar la millonaria deuda del Gobierno autonómico con el local. Entre los proyectos para la inmensa nave central destaca el traslado a la misma de la sede del área de Hábitat Urbano, la apertura de un ateneo de creación -un centro de investigación para la smart city de Vives- y la traslado de la Escola de Mitjans Audiovisuals.

El aspecto que ofrecía ayer el antiguo recinto fabril de la Bordeta, antaño propiedad de la familia Muñoz Ramonet y hoy por hoy plenamente municipal, era prácticamente irreconocible. Tres años después de la entrada vecinal al enorme espacio -equivalente a una manzana entera del Eixample- el 11 de junio del 2011, lo que llevaba años siendo un polígono agonizante se transformó en un referente de la gestión ciudadana en Barcelona. El bloque 11, el primero cedido por el ayuntamiento a los vecinos, acogió en seguida una biblioteca popular, un auditorio, una sala de exposiciones, un bar, salas de ensayo y hasta un rocódromo. Pero, siguiendo los célebres versos de Ovidi Montllorlos vecinos de la Bordeta advirtieron ya en su día de que ya no les alimentaban las migajas, que querían el pan entero, algo que ayer, mientras las excavadoras iban tirando naves -ya se han derribado 21.505 metros cuadrados de los talleres que no se conservarán-, se veía más cerca.

Vivienda protegida

Este otoño se empezará a construir la primera promoción de vivienda pública en el solar donde actualmente se plantan tomates y judías -el huerto se trasladará, creciendo, a otro solar- y ya ha empezado la urbanización provisional de 18.688 metros cuadrados del recinto, en los que se prevé invertir más de 2,5 millones de euros. La intervención urbanística provisional prevé más derribos, la pavimentación y el arbolado de las calles, la instalación de una red de riegos asociada y la implantación de nuevas instalaciones de alumbrado público, de suministro de agua potable, de red eléctrica, de telefonía y de telecomunicaciones.

Sobre las primeras viviendas, se trata de 26 pisos destinados a afectados urbanísticos que el Ayuntamiento de Barcelona levantará en el 31 de la calle de la Constitució a través del Patronato Municipal de Vivienda. El edificio tendrá también 40 plazas de aparcamiento y un presupuesto de 4,2 millones de euros. Los pisos dispondrán de una superficie de entre 52 y 89 metros cuadrados, con de uno a cuatro dormitorios. Esta primera obra estará lista -según anunciaron ayer sus responsables- en 19 meses.

Tras esta promoción, el patronato tiene previsto construir otra durante el segundo trimestre del 2015 en la calle de Parcerisa, que constará también de 26 pisos. En total, en Can Batlló hay seis solares previstos para la construcción de vivienda protegida. Además de las dos promociones citadas, durante el 2015 empezarán también las obras en los solares cedidos a dos cooperativas de vivienda, una de 33 pisos, de Sogeur, y otra, de 37, de La Col.

Temas: Can Batlló