quinta edición de 48h open house

La gran fiesta de la arquitectura revaloriza la obra de Guastavino

El fin de semana se podrán visitar varios edificios previos a su éxito en Nueva York

La planta noble del Edifici del Rellotge, de la Escola Industrial.

La planta noble del Edifici del Rellotge, de la Escola Industrial. / DANNY CAMINAL

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CRISTINA SAVALL / BARCELONA

Rafael Guastavino (Valencia, 1842-Baltimore, 1908) fue entre finales del siglo XIX y principios del XX el gran arquitecto de Nueva York, adonde exportó el sistema de la bóveda catalana tabicada, pero cursó sus estudios en la Escuela Especial de Maestros de Obras de Barcelona. En la capital catalana y en Vilassar de Dalt (Maresme) ejecutó sus primeros proyectos, edificios a los que 48H Open House Barcelona, el festival anual de arquitectura, rinde homenaje en la quinta edición que se celebra este fin de semana con la propuesta de 166 actividades en distintos recientos, que en su mayoría no suelen estar abiertos al público.

En 1869, Guastavino trazó los planos de la fábrica Batlló, actual recinto de la Escola Industrial de la calle de Urgell, donde está el Edifici del Rellotge, con su impresionante planta noble y los túneles subterráneos de la chimenea octogonal, que el sábado y el domingo formarán parte de los itinerarios ocultos propuestos.

En 1872, el arquitecto reformó la antigua Casa Galve, que hoy acuna el centro cultural Orlandai en Sarrià, que entra en las visitas gratuitas, al igual que la Biblioteca del Poblenou Manuel Arranz, situada en la fábrica textil de Can Saladrigas, cuya pantente se atribuye a Guastavino.

La ciudad invitada este año es Vilassar de Dalt, que cuenta con dos joyas del legado catalán del constructor del Museo Nacional de Historia Natural de Washington, del Oyster Bar de la Gran Estación Central de Nueva York y de la Biblioteca Pública de Boston. En la población del Maresme destaca el Teatre de La Massa, que edificó en 1881, antes de su voluntario exilio a Estados Unidos sin saber inglés. En Marsella se embarcó rumbo a Nueva York con uno de sus cuatro hijos para evitar el escándalo tras separse de su mujer, que ya no soportaba sus infidelidades. Y a los pocos años se convirtió en un símbolo de la arquitectura norteamericana, a la que dejó más de mil edificios con sus cúpulas, bóvedas, túneles y escaleras, algunos de ellos realizados con su primogénito, que se llamaba igual que él.

«La Massa se restauró durante cuatro años y se reabrió al público en el 2002», cuenta Xavier Godàs, alcalde de Vilassar de Dalt sobre esa sala circular cubierta con una preciosa cúpula de 17 metros de diámetro. La otra visita programada en Vilassar es la de la fábrica de Can Manyer, cuya nave se le atribuye. Hoy es una biblioteca con un excepcional suelo hidráulico en el piso superior. La ruta por la obra de Guastavino solo se olvida de la casa donde él vivía en Barcelona, en la esquina de Aragó con Roger de Llúria (1866).

LAS TORRES VENECIANAS

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Elisenda Bonet, directora de 48H Open House Barcelona, está convencida de que las visitas dedicadas a rememorar a Guastavino serán un éxito. «Fue quien mejoró la tecnología, los materiales y la gestión empresarial de la bóveda catalana», dice Bonet sobre estas construcciones tabicadas con origen en el siglo XIV. Son ladrillos colocados de plano, unidos por sus cantos y que forman varias capas que fortalecen la estructura.

El objetivo del festival es reivindicar que la arquitectura es cultura. «El patrimonio no tiene fronteras, por eso abrimos tantas puertas», señala Bonet, que destaca la incorporación de las Torres Venecianes. «Una atalaya que sorprenderá». También aconseja no perderse otras nuevas incorporaciones de este año, como la Torre del Baró, la Central de Generación de Energías de la Zona Franca y la Casa Bartomeu y su jardín de naranjos. Antoni Vives, teniente de alcalde de urbanismo, desvela que los organizadores de Open House participan en la elaboración del catálogo del patrimonio de Barcelona.