19 sep 2020

Ir a contenido

POESÍA VISUAL

La langosta de Brossa

CRISTINA SAVALL / BARCELONA

El poeta visual Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998) pretendía hace 20 años decorar la fachada del Col.legi d'Aparelladors, Arquitectes Tècnics i Enginyers d'Edificació de Barcelona (CAATEEB) con un avión estrellado, pero el ayuntamiento denegó el permiso por el peligro que entrañaba un artefacto que sobresaliera de la pared. Al final el artista optó por colocar en la azotea una langosta de acero, que pesa tres toneladas, lo que obligó a fortalecer los cimientos del edificio que se acababa de restaurar en la callejuela Bon Pastor, justo sobre Diagonal, entre Aribau y Muntaner.

Carles Cartañá, director de comunicación de CAATEEB, vivió de cerca el proceso creativo de esa gigantesca escultura del insecto ortóptero de cabeza gruesa y ojos prominentes, en cuyo diseño participó el pintor Josep Pla-Narbona. Es el bicho que más se menciona en la Biblia por la maldición de sus plagas, pero no obedece a esa razón la elección de Brossa. «Decía que para las culturas indias de México la langosta simboliza la sabiduría», recuerda.

Bajo el terrado, el poeta optó por jugar con los colores y con el alfabeto como origen del lenguaje para animar una fachada insípida. Trabajó con las 50 letras que entonces daban nombre al colegio, agrupándolas por orden alfabético en cinco columnas que caen como una cascada hasta llegar al primer piso donde recuperan el orden claro de lectura y aparece el nombre del Col.legi d'Aparelladors.

Para celebrar los 20 años de la langosta y de la lluvia de letras, el colegio dedica desde el martes, 30 de septiembre una exposición a la poesía escénica de Brossa y a su transversalidad teatral.

FRASES Y OBJETOS / Cinco carteles, nueve objetos peculiares y 18 poemas visuales, como la negra cucaracha que reposa sobre un billete de Renfe, se exhiben en la sala de exposiciones de la planta baja. También se reproducen frases como «mi última voluntad es no tener ninguna».

«El espectador es conducido por un laberinto de metáforas, de comparaciones y de ironías. En definitiva, diálogos que le permitían a Brossa dar respuesta a las injusticias sociales, despertar emociones y pulsar la reflexión sobre el mundo en el que vivimos», escribe en un cartel la comisaria de la muestra Judith Barnés.

Temas Joan Brossa