29 oct 2020

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El turismo se sitúa en el carril central de la carrera electoral en BCN

Los candidatos dan recetas opuestas para orientar este motor de la económía local

El PSC pone el foco en medidas que redistribuyan mejor los beneficios

CARLES COLS / BARCELONA

Xavier Trias, alcalde y candidato a la reelección el próximo 24 de mayo (ocho meses ya solo de cuentra atrás), defendía hace siete días en EL PERIÓDICO que él ya heredó una ciudad algo desbordada por el turismo, que contra los apartamentos turísticos solo puede actuarse dentro de los márgenes de la ley y que, en su opinión, hay quien desde la oposición alimenta el fuego de las protestas que recientemente se han sucedido en la Barceloneta y en la Sagrada Família. La conclusión no puede ser otra. El turismo será uno de los ejes sobre los que pivotará el debate de las próximas municipales. De hecho ya lo es. Y de un modo inusual en una campaña electoral, donde los discursos políticos tienden a solaparse y confundirse. Cada cabeza de lista ofrece a día de hoy un menú diáfanamente distinto a los electores.

El principal partido de la oposición aún es el PSC. Por eso aparece en primer lugar. Jaume Collboni aspira a reconquistar la alcaldía con un mea culpa inicial. Aquellos incomprensibles chiringuitos que el último gobierno de Jordi Hereu instaló en el tronco central de la Rambla deben ser retirados, sea como sea. Tras esta penitencia inicial, previene contra la tentación de «estigmatizar a la industria turística».

SOCIALIZAR BENEFICIOS

 Opina que el debate no debe ser turismo sí, turismo no, sino que debe consistir en «cómo socializar los beneficios que aporta este sector». Cree que los apartamentos turísticos son una fuente de ingresos para muchos barceloneses, así que rechaza su clausura como una reacción visceral al verano caliente de la Barceloneta. Propone un uso más racional. Por ejemplo, con estancias mínimas de 15 días, una experiencia ensayada con éxito -sostiene- en ciudades como Nueva York. Otra vía para redistribuir la riqueza del turismo sería, según Collboni, abrir la puerta al bed and breakfast, el alquiler de habitaciones en casa. No son molestos allí donde ya existen. Londres, por ejemplo.

Las encuestas sitúan a ERC a un paso de relevar al PSC como segunda fuerza municipal. Alfred Bosch, su candidato, anda aún atareado como diputado en Madrid, pero cuando está en Barcelona vive en Ciutat Vella. "Tengo un piso turístico encima, otro al lado y un tercero debajo de casa". Sostiene que hay que dar un golpe de timón en esta materia. "El modelo de los pisos turísticos no funciona". En su opinión es la punta del iceberg de un debate que debería acongojar. "¿Qué ciudad vamos a dejar a nuestros hijos? ¿Queremos ser una ciudad creativa o ser una ciudad de camareros y crupiers?". Con todo, Bosch no cree, a diferencia de otros de sus rivales políticos, que haya que poner ya un techo a la capacidad turística de la ciudad. Destaca como singularidad de Barcelona que muchos de los hoteles de la ciudad son propiedad de empresarios locales. Es, según dice, un bien a preservar.

LA NUEVA BURBUJA

Iniciativa analiza aún con Guanyem la posibilidad de presentar una candidatura conjunta que, encuestas en mano, podría darles también un segundo puesto en la contienda electoral. No será el capítulo del programa dedicado al turismo el que impedirá el acuerdo. Ricard Gomà, líder municipal de ICV-EUiA, ha presentado esta misma semana 10 medidas bajo el explícito título de 'El turismo tiene un límite'. Como los mandamientos, pueden resumirse. Propone limitar al máximo la apertura de hoteles en toda la ciudad y de forma absoluta en Ciutat Vella y en el puerto, territorio parcialmente al margen del control municipal. Revisar el plan de terrazas porque ha disparado la ocupación de las aceras. Enterrar el proyecto de la marina de lujo del Port Vell. Suspender la apertura dominical de comercios. Retornar a los ciudadanos espacios a los que se les han puesto puertas, como el viejo Hospital de Sant Pau, el parque Güell y el castillo de Montjuïc. Exigir una licencia, y no una simple comunicación por parte del propietario, para abrir un piso turístico, para retomar así las riendas del fenómeno. Propuestas, Iniciativa tiene más. Gomà, por si acaso, avisa: «El alcalde Xavier Trias gestiona el turismo con la misma lógica con la que se gestionó la burbuja inmobiliaria». En su opinón, mal.

INERCIA / La carta del PP tiene menos platos. Pone esencialmente el foco en el control del incivismo, un problema que en opinión de Alberto Fernández Díaz jamás ocasionan los clientes de hotel y sí, en cambio, los de los apartamentos turísticos. El candidato popular lamenta que el turismo se haya convertido en objeto de debate no por sus ventajas, sino por sus inconvenientes, y tiene una explicación de cómo se ha llegado a esta situación. "Trias ha dejado que la inercia del legado que recibió siguiera su curso sin ser capaz de actuar cuando fue advertido, por ejemplo por el PP, de que algo andaba ma"l». Fernández Díaz recuerda que entre el 2012 y el 2013 la cifra de licencias de apartamentos turísticos aumento un 100%, y que así se advirtió al alcalde esa anomalía. No reaccionó.

El debate, en definitiva, está servido. Están las cifras. En ellas no hay discusión. Todo lo que puede ser medido (excepto la cifra real de apartamentos ilegales) ha sido medido. Y están los análisis. Aunque con cuentagotas todavía, el impacto del turismo sobre los barceloneses ha comenzado a ser objeto de análisis intelectual y universitario, y casi nunca para bien, de ahí que el alcalde que gobernará la ciudad entre los años 2015 y 2019 tendrá entre sus manos el reto de encauzar las aguas de un sector económico que, como todos los ríos, es fuente de riqueza, salvo cuando se desborda.