13 ago 2020

Ir a contenido

RECUPERACIÓN DE UN SÍMBOLO DE LA CIUDAD

El renacer del legendario cine Texas revitaliza el barrio de Gràcia

El director Ventura Pons toma las riendas de las cuatro salas con el objetivo de salvar la sala

Las películas programadas serán reestrenos a un precio asequible de tres euros la entrada

CRISTINA SAVALL / BARCELONA

Las señoras con el carrito de la compra, parejas de ancianos, padres con niños... la mayoría de personas que pasean estos días por la calle de Bailèn esquina con Igualada se paran con una sonrisa de oreja a oreja a contemplar la fachada del nuevo Texas, cine que tiene sus orígenes en 1947, cuando se especializó en programa doble de reestreno. El próximo miércoles renace con idéntico nombre y con el mismo espíritu de proyectar películas ya estrenadas, que merecen una segunda oportunidad.

El Texas, desde 1996 hasta agosto del 2013, se llamó Lauren Gràcia, multisalas que tuvo que cerrar por la crisis y la dura subida del IVA, pero antes de 1947 ya era un cine. Entonces se llamaba Bailèn, por lo que es uno de los escasos inmuebles de Barcelona que lleva décadas albergando proyecciones. «Temíamos que se convirtiera en otro supermercado. Todo el barrio lo celebramos: ¡Gràcia recupera su mítico cine!», comenta una señora mientras abraza al cineasta Ventura Pons, el accionista mayoritario del proyecto. Parece una escena promocional, pero es tal cual, y se repite con distintos vecinos cada vez que el director sale a la calle.

Pons propuso a Ricard Almazan, programador de los cines Verdi durante cerca de 25 años, y a Àngels Gelabert, responsable de comunicación de los mismos cines de la calle de Verdi, que se unieran a esta aventura. «Si no se llamaba Texas se perdía toda la magia», considera Almazan, que dijo que sí a Ventura porque es un proyecto hecho con «muy buenas» intenciones. «Si no hacemos algo el cine se morirá. ¿Cuántas salas quedan en el centro de Barcelona? Es preocupante. El Texas renace con el objetivo de que la gente tenga ganas de volver a ver una película en una gran pantalla. Además, estas salas, por su tecnología y comodidad, son un lujo y no harán olor a palomitas», asegura.

COMEDOR INFANTIL / Miquel Barcelonauta, autor del blog Barcelofília, recuerda que durante la guerra civil el cine Bailèn se transformó en unos comedores infantiles. «Después durante la dictadura, ya como Texas, adquirió personalidad propia hasta convertirse en una de las salas de doble programa más entrañables, muy ligada a Gràcia y también a la comunidad gitana de la plaza del Raspall. Es una gran noticia que se vuelva a abrir», afirma.

El bloguero dice que la memoria del Texas es imborrable para muchos vecinos. «Su cierre comportó también la desaparición del acomodador, de la taquillera y de otros personajes entrañables que parecían integrados eternamente a esa sala. En realidad, simbolizó la muerte del cine de barrio con aquellas sesiones continuas a partir de las cuatro de la tarde con dos películas estrenadas hacía tiempo, y donde los padres dejaban a los niños para que pasaran las tardes del fin de semana, como si fuera una guardería», relata.

Ventura Pons tiene como primer objetivo cubrir un vacío del cual, como ciudadano y cineasta, se siente huérfano: la exhibición cinematográfica en catalán. «Toda la programación de tarde y de noche será en versión original subtitulada al catalán. La única ayuda que tenemos, y la agradezco, es de Política Lingüística de la Generalitat, para la subtitulación de los filmes que aún no disponen de rótulos en nuestro idioma», agrega el director.

Las primeras películas programadas para el público el día 18 son Any de Gràcia, dirigida en el 2011 por Pons; 12 anys d'esclavitud, de Steve McQueen; Tots volem el millor per a ella (2013), de Marta Coll, y L'avi de 100 anys que es va escapar per la finestra, película de Felix Herngren basada en el libro homónimo de Jonas Jonasson. No obstante, el día antes, el Texas vivirá una de sus grandes noches con un evento inaugural digno de alfombra roja en el que se rendirá homenaje a los personajes que dan nombre a las cuatro salas, que en total albergan 540 butacas.

En la sala en honor a Bigas Luna se proyectará su película La teta y la lluna (1994). En la de Francesc Rovira i Beleta, Los Tarantos (1963). En la del crítico de cine José Luis Guarner, El maquinista de la general (1926), de Buster Keaton, que fue uno de sus títulos predilectos. Y en la del director de fotografía Néstor Almendros, El lago azul (1980).

En el cristal del nuevo Texas destacan frases escritas por cineastas. La primera es de Charles Chaplin: «Mirada de cerca, la vida es una tragedia, pero vista de lejos, parece una comedia».