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Feria de Abril de Catalunya con dos bandos

La fiesta andaluza abre con buenas perspectivas pero con una organización dividida por la historia

El ayuntamiento admite que las diferencias entre las asociaciones hizo peligrar el acontecimiento

CARLOS MÁRQUEZ DANIEL / Barcelona

Primer día de la Feria de Abril de Catalunya en el Fòrum de Barcelona.

Primer día de la Feria de Abril de Catalunya en el Fòrum de Barcelona. / ÁLVARO MONGE

La Feria de Abril de Catalunya sigue sin resolver el problema del mediodía, cuando está todo abierto y son pocos los que se acercan al Fòrum porque esta parte de la ciudad sigue siendo el culo de Barcelona y no el centro del área metropolitana. A media tarde, sobre las seis, la subida que nace en el albor de la Diagonal está atestada de gente, y las casetas respiran. Este es el problema que se ve, el que llama la atención. Pero luego están los que se arrastran desde hace años, silenciados por el zapateado, la manzanilla, la tertulia y el buen comer. Y por los muchos años que una misma persona movió los hilos de la fiesta andaluza hasta que una nueva junta se puso a ello y se dio cuenta de que la cosa, más aún cuando hay una división de difícil resolución, no es tan fácil.

En el terreno visual, esta 43ª feria parece la misma de los últimos años, aunque es cierto que destila algo más de orden, con los partidos políticos en la misma calle –un animado Ciutadans, un PSC de menos a más y un PP deshabitado hasta media tarde–; los chiringuitos algo apartados de las casetas; mayor cantidad y calidad de baños, e incremento de la seguridad, algo que se explica por la tragedia del Madrid Arena el 31 de octubre del 2012, cuando cinco jóvenes perdieron la vida por una mala planificación en el control del aforo y de las salidas de emergencia.

Entre bastidores, lo que el visitante no ve es una organización que ha contado por primera vez con la opinión de las casetas, de forma especial en todo aquello que tiene que ver con la contratación de proveedores. Daniel Salinero, presidente de la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Catalunya (FECAC), admite que muchos acuerdos «ya venían de la anterior junta», liderada por el incombustible Francisco García Prieto, que tiene cuentas pendientes con la justicia acusado de enriquecerse a costa de la gestión interesada de todo aquello que alimenta y da de beber a la Feria de Abril.

Miguel Ramos, presidente de la Casa de Andalucía en Cerdanyola, una de las casetas más bien decoradas, se acuerda de los años de tierra y polvo en Barberà del Vallés. «Ahora esto es un lujo, las carpas tienen otra cara. Y en cuanto a la organización, es verdad que siempre hubo ahí algo de duda. Este año hemos podido entrar en el tema de los precios y bajar un poco los costes». Ramos es uno de los cuatro representantes de asociaciones que ha formado parte de la nueva mesa de contratación, donde había cuatro miembros de la FECAC y otros cuatro de la Fundación FECAC. Aunque suene tan ilógico como absurdo, estas dos instituciones, que hasta no hace demasiado controlaba García Prieto y vienen a ser dos patas de una misma silla, se llevan hoy a patadas, lo que causó que en algún momento de los últimos meses, la feria estuviera en la cuerda floja. Así lo admitía ayer el concejal barcelonés de Presidencia, Jordi Martí, que tuvo a bien pasear un buen rato por el Fòrum en compañía de Salinero. «El consistorio actuó con responsabilidad institucional, pero es cierto que hubo un momento en el que la división de estas dos entidades hizo peligrar la fiesta», explicaba el edil de CiU.

MÁS AYUDA

Con las cuentas del 2013 de la Feria de Abril todavía por cerrar, nadie sabe muy bien a qué acogerse aunque las perspectivas son buenas. Tras más de 40 años, parece que esta sea la primera ocasión, como el violinista que muere de nervios en cada concierto, como si hoy fuera su estreno. Salinero paseaba con la tensión en el gesto, saludando a todos sin poder hablar demasiado porque la música se comía el ambiente. Serafín Bocanegra, presidente del Centro Andaluz de Estepa y Sierra del Sur, también participó en las reuniones y lo ve «un gran avance». «Es el año que más se nos ha ayudado, y no es verdad que Salinero sea el delfín de García Prieto. Si quiere saber si estamos contentos, vuelva el último día y hablamos».

El presidente de la FECAC instaba también a ver cómo acaba todo. Será con los números de este año como podrá valorarse el pasado.

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