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TENSIÓN vecinal EN SANT ANDREU

Conflicto por el traslado de un barracón escolar en La Maquinista

La posibilidad de poner los barracones en un parque solivianta al vecindario

El colegio tiene que cambiar de lugar para iniciar las obras del edificio definitivo

HELENA LÓPEZ
BARCELONA

El ambiente está revuelto en La Maquinista. Esta barriada del distrito de Sant Andreu, administrativamente perteneciente al barrio del Bon Pastor, aunque con vida propia, crecida alrededor del centro comercial, junto a las vías del tren, vive estos días una situación tensa. Los vecinos que residen en los pisos frente al parque con el mismo nombre han recibido como un jarro de agua fría la noticia del traslado temporal -por unos tres años, temen- de los barracones de la escuela, que serían instalados sobre el parque, bajo sus balcones. «El parque es la única zona digna del barrio y también nos la quieren quitar», dicen.

Las familias de la escuela, por su parte, tras seis años en barracones, no entienden la «insolidaridad» de sus vecinos. «Se trata de un colegio. ¡Un colegio! Y de algo temporal, para que los niños puedan tener una escuela definitiva. No es ningún capricho», contraponen. En medio, el ayuntamiento, que debe decidir si fastidia a unos u a otros,  y una polémica operación urbanística que prevé que una empresa privada sufrague una escuela pública a cambio de una ampliación del centro comercial.

Hay algo -seguramente lo principal- en lo que todos coinciden: el colegio tiene que hacerse, y cuanto antes mejor. En lo que hay discrepancias, y no pequeñas, es en el cómo. La asociación de vecinos del Bon Pastor se opone al pacto con el centro comercial. «La escuela ha de construirla la Generalitat, como cualquier otro colegio. El ayuntamiento puede avanzar el dinero, que para algo tiene superávit, como ha hecho en tantas ocasiones, pero nos oponemos a que un privado financie una escuela, además, a cambio de aumentar la superficie comercial. Es un chantaje», argumenta José María Fanlo, vocal de la entidad vecinal.

OTROS SOLARES VACÍOS / Partiendo de ahí, y dejando al margen quién paga la escuela, para la asociación de vecinos no ha lugar a que los barracones se trasladen al parque y sobre una zona peatonal -los actuales barracones hay que moverlos para dejar el solar libre para iniciar las obras del edificio definitivo y el aparcamiento- habiendo en la zona otros solares vacíos.

Ese mismo pensamiento, aunque expresado en tono más beligerante, es el de los vecinos de la calle de la Barcelonesa, quienes, desde que se enteraron de que les iban «a quitar el parque y a cerrar la calle», están en pie de guerra. «No lo vamos a permitir. Los barracones se van a meter en nuestros balcones», asegura Ana Romero, una de las vecinas.

Elisabet Ureña, presidenta del ampa del colegio, expone los motivos de su negativa a que los barracones se trasladen al solar de la calle de Potosí, primera opción dada por el ayuntamiento, por la que apuestan los vecinos del parque.

«Ese espacio no es seguro, está al lado de una gasolinera y de un centro de recogida de residuos y estamos hablando de una escuela de primaria», apunta la portavoz de las familias del centro, quien recuerda que ya llevan seis cursos en módulos mientras tenían que ser cuatro, y que al menos tienen para tres más, ya que primero tienen que construir el párking y después el colegio.

PROVISIONALIDAD ETERNA / Para estas familias, llevan ya demasiado sufrido en una provisionalidad que se les está tornando eterna, con una acuciante falta de espacio en el día a día escolar, como, para «encima», trasladarse ahora «en medio de las obras», en el solar de la calle de Potosí.

Conocidas todas las posiciones, el ayuntamiento tiene que tomar ahora una nada fácil decisión, sobre la que está reflexionando.