INICIATIVA SOCIAL EN EL RAVAL

Sanar la injusticia

Un grupo de vecinos crea el Espacio del Inmigrante, donde asesora a simpapeles

para que reivindiquen su derecho a la sanidad pública

Cruz alambrada 8 Consulta del Espacio del Inmigrante, en el pasaje de Bernardí Martorell, en el Raval.

Cruz alambrada 8 Consulta del Espacio del Inmigrante, en el pasaje de Bernardí Martorell, en el Raval. / DANNY CAMINAL

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HELENA LÓPEZ
BARCELONA

La recepción es un lugar neutral, muy distinto a como uno imaginaría un espacio «de respuesta». Prácticamente ningún póster ni pancarta en las paredes, recién pintadas. Como un piso recién estrenado. «Aquí viene gente que, principalmente, tiene miedo, y no queremos asustar a nadie, al contrario, queremos que vengan y se sientan cómodos», cuenta Ulises, vecino del Raval, activista y educador del Espacio del Inmigrante, entidad que abrió sus puertas en enero en el número 2 del pasaje de Bernardí Martorell -callejón en la calle de Sant Rafael- con varios objetivos. Los principales, hacer una denuncia pública de la exclusión del sistema sanitario de miles de personas en situación irregular en España con el real decreto ley 16/2012; atender de urgencia a los muchos vecinos del barrio a los que la sanidad pública ha cerrado las puertas -para ello forman parte del colectivo una médica titular y dos residentes- y acompañarles a los centros de salud a reivindicar sus derechos.

«No hacemos caridad, somos un grupo de personas que luchamos contra la injusticia y explicamos a nuestros vecinos cuáles son sus derechos y la importancia de que luchen por ellos», prosigue convencido el educador. La consulta funciona todos los viernes de cinco a siete de la tarde. Trabajan en ella -de forma altruista, sobra decirlo- además de las tres médicas, tres enfermeras, dos educadoras sociales, un pedagogo y dos vecinas encargadas de la difusión, la piedra angular de la iniciativa, ya que su principal reto es llegar a la población interesada, que conozca el espacio y acuda a él. «Recorren las tiendas de fruta y los locutorios, explicando que estamos aquí y que pueden venir a ser atendidos», cuenta Ulises, quien insiste en que tan importante como una primera asistencia médica de urgencia es el asesoramiento. «Esto ni es ni pretende ser un sistema sanitario paralelo. Al contrario, lo que queremos es luchar para que todas las personas sean atendidas en el sistema sanitario público, pero mientras tanto lo que no podemos dejar es que nadie quede desatendido. Aquí se les hace una primera visita y, normalmente, el siguiente paso es acompañarles al hospital para que les atiendan con los recursos necesarios», explican los impulsores.

Los resultados del acompañamiento varían en función de quién encuentran al otro lado del mostrador, relatan. En principio, cuentan que si el paciente está muy grave se le atiende, y después se le pasa la factura, que los inmigrantes sienten como una multa. Una multa por estar enfermos. El Espacio del Inmigrante denuncia la falta de información de los trabajadores sanitarios, que en muchas ocasiones «no informan a los pacientes».

Desinformación

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La aplicación en Catalunya del decreto, a diferencia de la mayoría de comunidades autónomas, permite que muchos a priori excluidos del sistema sanitario puedan acceder a él demostrando que llevan tres meses empadronados en Catalunya. El problema es el desconocimiento de esta posibilidad hace que muchas de las personas que podrían beneficiarse no lo reclamen («a veces ni siquiera preguntan por miedo»). Por eso, después de pasar por la consulta, las personas que acuden al espacio

-nacidas en Pakistán, Bangladés o la India- son atendidas en la sala de al lado, en la oficina de los derechos sociales.