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Desalojada la nave de la calle Puigcerdà en el Poblenou

El centenar de inmigrantes que quedaban en el edificio han salido en busca de alojamiento alternativo

Más de 50 de ellos han iniciado un encierro en una parroquia del barrio

ROSA MARI SANZ / PIERA CARCHEDI / Barcelona

Los Mossos d'Esquadra han completado sobre las 09.00 de este miércoles el desalojo de la nave de la calle de Puigcerdà número 127, en el Poblenou, que se había convertido en el mayor asentamiento de inmigrantes sin recursos de Barcelona. Por esta nave pasaban cada día cientos de personas --se ha hablado de hasta 800-- que sobreviven gracias a la compraventa de chatarra y donde vivían de manera estable unas 300, según los últimos recuentos. Algunos se han instalado en la nave también ocupada de la calle de Pere IV, cuyo desalojo ha comenzado a las 11.00 de la mañana y se está llevando a cabo también sin incidentes. En ese caso, la nave tenía una orden abierta, pro lo que se podía ejecutar este desalojo en cualquier momento.

El operativo de la nave de Puigcerdà, que ha empezado hacia las 05.30 horas, se ha desarrollado de forma pacífica y sin incidentes. Los Mossos solo han detenido a dos individuos que habían intentado ocupar otras naves. Al lugar se han desplazado numerosas personas en apoyo a los inmigrantes, entre ellos Joan Tardà, de ERC, y los dirigentes de ICV-EUiA Joan Herrera i Ricard Gomà.

Cuando ha empezado el desalojo solo quedaban en la nave un centenar de personas. El resto había abandonado ya el lugar dias atrás o esta misma madrugada en busca de alojamiento alternativo. A los que han ido saliendo después les esperaban a las puertas de la nave funcionarios del Ayuntamiento de Barcelona, que les han ofrecido los documentos para acceder a un alojamiento y una cita con los servicios sociales. Esta versión es rebatida por los colectivos de apoyo a los inmigrantes, que sostienen que la oferta es solo por tres días pero el consistorio insiste en que, al tratarse de una situación de emergencia excepcional, el realojamiento es a más largo plazo.

El Ayuntamiento ha garantizado a los habitantes del asentamiento que nadie se quedará sin techo tras el desalojo. Según fuentes municipales, desde enero hasta ahora, 137 personas que vivían en la nave han sido realojadas en viviendas. Está por ver cuántos de los que han sido desalojados hoy se acogen al plan de realojamiento del consistorio.

Asamblea en la Rambla de Poblenou

Las entidades en apoyo a los asentados, que en las últimas semanas han mantenido reuniones con las administraciones, han reprochado "la lentitud" en el proceso de realojo y de tramitación de documentos. El colectivo ha convocado para las 13.00 horas de hoy una asamblea en la Rambla de Poblenou para decidir si organizan un encierro como protesta.

 

El pasado junio se hizo pública la sentencia que da la razón a la propietaria de la fábrica, fincas Riana, y que marcaba el 18 de julio como fecha límite para que los edificios quedaran vacíos. La jueza no atendió los argumentos de la defensa, que apelaba a "razones humanitarias" para evitar el desalojo, al considerar que prevalece, además del derecho a la propiedad, el riesgo que supone habitar un lugar declarado en ruinas por el ayuntamiento. Lo que sí que hizo la jueza es dejar abierta la fecha del desalojo --que finalmente ha sido este miércoles-- para evitar que la movilización social lograra pararlo, como sucedió ahora hace un año.

 

 

 

Encierro en una iglesia

Por su parte, más de medio centenar de inmigrantes, en su mayoría de origen subsahariano, han iniciado un encierro en la iglesia de Sant Bernat Calbó, en el barrio del Poblenou, en protesta por el desalojo. Los inmigrantes, que tienen previsto dar una rueda de prensa durante las próximas horas, pretenden mantener el encierro hasta fin de mes. Portavoces de la Asociación Solidaria Contra los Desalojos y de la Asamblea del Poblenou, han convenido con el párroco de la iglesia el carácter temporal del encierro, su uso como método de protesta y que los ocupantes respetarán y mantendrán el templo en buen estado.

La protesta pretende empujar al alcalde de Barcelona, Xavier Trias, a que "cumpla con su promesa" de no dejar a nadie en la calle y que las plataformas de apoyo a los inmigrantes puedan "verificar si hace lo que prometió".