POLÉMICA POR UN PLAN DE HÁBITAT URBANO

Vives asume su soledad y retira su proyecto del cajón de Sants

El concejal renuncia a su idea de High Line barcelonés y retoma el plan de consenso

El teniente de alcalde admite ante los vecinos «toda la responsabilidad»

Aspecto actual del cajón sobre las vías de tren en Sants, a la espera de que llegue la tantas veces postergada urbanización, el jueves.

Aspecto actual del cajón sobre las vías de tren en Sants, a la espera de que llegue la tantas veces postergada urbanización, el jueves. / JOAN CORTADELLAS

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HELENA LÓPEZ
BARCELONA

el concejal de Hábitat Urbano, Antoni Vives, entonó ayer el mea culpa ante los vecinos de Sants. Consciente de que su proyecto para la urbanización del cajón de las vías de tren es irrealizable, ya que requeriría un nuevo cambio en el PGM -modificación que el equipo de Trias tendría serias dificultades para pactar-, el tercer teniente de alcalde renunció ayer parece que de forma definitiva a su sueño de convertir la mole de cemento que hoy divide el barrio de Sants en un High Line a la barcelonesa. Lo hizo en una reunión en la sede del distrito frente a los representantes de los vecinos que llevan años siguiendo el culebrón.

Vives pidió disculpas por el retraso de más de un año y medio en la obra provocado por su intención de cambiar totalmente el proyecto anterior (ya muy avanzado) y anunció que retiraba su plan, presentado de forma unilateral y licitado cuando estaba aún en exposición pública.

Pese a lo obvio de la victoria vecinal -en el barrio jamás se habían rendido y seguían reivindicando una urbanización que cosiera el barrio, no que lo separara, como era la intención del proyecto inspirado en el parque elevado de Nueva York- los vecinos todavía no se fían.

CASILLA DE SALIDA / La situación ahora es que, según se comprometió ayer Vives, una vez retirado el actual plan, que vulneraba el PGM abriendo un vial en un área calificada de zona verde, trabajarán en un proyecto ejecutivo basado en el proyecto básico consensuado en el 2006 por el anterior gobierno bipartito, todos los grupos de la oposición y los vecinos. Ese nuevo proyecto habrá que ponerlo en exposición pública, revisar las alegaciones y licitarlo, con lo que las obras no empezarán esta primavera, como esta previsto si se seguía la primera parte del plan presentado en un primer momento por Vives, plan que, por otro lado, solo afectaba al lado montaña de la calle de Antoni Capmany -la que da al mercado, a punto de finalizar su reforma- y obviaba la parte superior del cajón y el lado mar, así como unir las dos partes, la gran asignatura pendiente del barrio, dividido por las vías del tren tradicional desde hace décadas, a las que se sumaron las del AVE con la llegada del siglo XXI.

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Según fuentes municipales, «el clima de confianza de la reunión de ayer hará que se empiece a trabajar inmediatamente junto a los vecinos en la definición de la cubierta»

RENUNCIA DE PARTIDA / Partiendo de que los vecinos ya iniciaron el proceso con una gran renuncia -su petición inicial era el cubrimiento de las vías, no el cajón, pero tuvieron que renunciar a ello por el gran coste económico que hubiera significado-, finalmente se pactó un proyecto que unía mediante taludes las dos partes del cajón, intentando disminuir al máximo el impacto del mismo. El cambio de gobierno desterró el proyecto que gustaba a todos e intentó imponer un plan que reivindicaba el cajón. Lo pretendía convertir en un lugar visitable.