20 oct 2020

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DIVULGACIÓN DEL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO

Dos días sin cerraduras

La tercera edición de 48 H Open House abre este fin de semana las puertas de 150 edificios

Se incrementan este año las visitas a pisos y otros lugares que habitualmente son de difícil acceso

CRISTINA SAVALL / Barcelona

Subir al Arc de Triomf, admirar los paneles de control de la Font Màgica de Montjuïc, acceder sin ser socio a los salones del Círculo Ecuestre, el elitista club privado ubicado en el palacete modernista Casa Pérez Samanillo en la esquina de Balmes con Diagonal, el único día en el que se permite no llevar corbata, son privilegios que ofrece la tercera edición de 48 H Open House, que se celebrará el 27 y 28 de octubre.

 
El Festival de la Arquitectura de Barcelona abrirá el próximo fin de semana las puertas de 150 edificios, además de estudios, de talleres y de pisos privados. Esta iniciativa gratuita provocó el año pasado largas colas ante los lugares más emblemáticos, curiosos o de difícil y exclusivo acceso, como el Círculo Ecuestre y el Hotel Mandarin Oriental.


En total, 35.000 personas participaron en el 2011 en este certamen de divulgación arquitectónica que dos días al año organiza itinerarios y concursos fotográficos, recolecta frases sobre Barcelona y permite visitar viviendas, hoteles, mercados, museos, bibliotecas, bancos, instituciones y parques que habitualmente están cerrados al público.


El Palau Macaya, que Josep Puig i Cadafalch construyó en 1901 en el paseo de Sant Joan y que ahora gestiona la Fundació La Caixa, es una destacada novedad de este año, ya que ha permanecido tiempo cerrado por la rehabilitación que reclama su nueva orientación: prestar servicios sociales a la tercera edad.

PISOS PARTICULARES


Otra oportunidad singular es entrar en dos pisos del inmueble que en 1968 edificó Antoni de Moragas en la calle de Biscaia, 340. Jaume Orpinell, fotógrafo especializado en arquitectura, es uno de los propietarios que se anima a mostrar su vivienda a extraños.

"Estamos contentos de colaborar en un acto ciudadano. Enseñaremos espacios comunes, como la azotea, y dos casas, la mía, reformada, y la de la presidenta de la escalera, que está tal cual Moragas la diseñó", cuenta Orpinell, convencido de que esta iniciativa sirve para "concienciar a 250 vecinos de que el edificio tiene un valor patrimonial que debemos preservar".

Janice Moret, arquitecta y organizadora de 48H Open House, insiste en que es "muy bonita" la relación que se establece entre el visitante y el propietario. Explica que este año han activado la presencia en las redes sociales y la información a través de su página web (www.48hopenhousebarcelona.org).

"Hemos conseguido que muchas personas se apunten en el calendario este festival de arquitectura". Según ella, el programa es ahora más plural, abierto y participativo. «Este año concedemos una mayor presencia al diseño, una disciplina inherente a la historia de Barcelona», asegura Moret.

Para facilitar las rutas, el catálogo de visitas se distribuye por barrios. Ciutat Vella y Poblenou son de los más activos. Entre las incorporaciones destacan las transformaciones de complejos industriales como la Fàbrica del Sucre, acondicionada por el arquitecto Jordi Garcés, que en 1916 albergaba una destilería y que hoy se ha transformado en 29 lofts de diseño.

Otras interesantes visitas son las de la nave Mercabarna Flor, obra de Willy Müller (2008), y la del Palau Mornau, residencia privada del siglo XVII, remodelada con criterios modernistas en 1908 por Manuel Joaquim Raspall y recientemente reconvertida en el Museo de la Marihuana en el barrio Gòtic.

José Luis Echavarria, arquitecto y propietario de la inmobiliaria Monapart, que colabora con 48 H Open House, valora que esta iniciativa es una manera de enviar una señal para «advertir de que las casas con valores arquitectónicos son algo más que un producto de transacción».