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Mucho más que merienda

El Esplai La Florida lleva 28 años ayudando a los niños de L'Hospitalet

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

En sus 28 años de historia, el Esplai La Florida no había abierto jamás en agosto. Siempre había desarrollado las actividades extraescolares todas las tardes durante el curso, y el casal en julio, pero el mes marcado en rojo en el calendario por excelencia había cerrado las puertas. Hasta este año. «Detectamos que había niños que solo hacían una comida en condiciones al día: la del comedor del colegio. No les podíamos tener un mes entero sin comer, así que nos inventamos el casal de agosto para asegurarnos que ningún niño pasaba hambre», narra Merche García, directora y motor de La Florida.

Merche trabaja en el Esplai La Florida, en el populoso y popular barrio de L'Hospitalet, desde su creación, en 1984. Es decir, prácticamente toda su vida. Basta oír la ilusión con la explica los innumerables proyectos del equipamiento para darse cuenta de su implicación en el centro, por el que pasan a diario 150 niños del barrio de entre tres y 18 años. De estos, 40 son del centro abierto, aunque en la práctica son 60, -la necesidad manda-. Trabajan en él entre 15 y 30 profesionales, según la temporada, y unos 40 voluntarios, la mitad de los cuales son alumnos del IES Eduard Fontseré, instituto que ofrece una asignatura pionera en trabajos para el barrio.

Banc dels Aliments

El centro dispone de un edificio enorme. «Nosotros, dentro de todo, hemos tenido mucha suerte porque el ayuntamiento no nos ha recortado y disponemos de un local grande», destaca la directora. Lo primero que hacen los niños al llegar es merendar. En un principio, deben llevar la merienda de casa (a base de los productos sanos y variados que previamente se han detallado a las familias en el propio centro), pero cada vez son más los que no la llevan. Por ello, La Florida tiene un convenio con el Banc dels Aliments, que les da alimentos básicos para cubrir la demanda.

La implicación de todo el equipo de La Florida transpira en todos sus proyectos, algo que se da en la inmensa mayoría de centros, donde pese a la falta de recursos, los trabajadores se dejan la piel. El último es el proyecto de inserción sociolaboral para jóvenes Tasta Oficis, que pretende formar y capacitar a los jóvenes para facilitar su inserción laboral. «Intentar que tengan un futuro», resume García.

«El fracaso escolar, muy ligado a la pobreza, genera que los jóvenes pasen mucho tiempo en la calle y en muchos casos genera delincuencia juvenil», relata la directora. Para evitar eso, y otros problemas relacionados con el fracaso escolar, como la drogodependencia, este curso nace el citado programa Tasta Oficis, para acercarles a diferentes oficios, dándoles la oportunidad de ver qué profesión se adapta mejor a su perfil.