23 feb 2020

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NUEVA REUNIÓN ENTRE LOS PARTIDOS MAYORITARIOS DE BCN

La negociación CiU-PSC avanza en la mesa en un clima «cordial»

El gobierno entrega a la oposición sus 10 puntos prioritarios para el PAM

Las conversaciones, con todo, siguen sin entrar en asuntos concretos

XABIER BARRENA
BARCELONA

Como alguien no ponga coto, si es que hay que ponerlo, los grupos municipales de CiU y PSC están ya perfilando el que puede ser el primer paso dentro de un gran acuerdo en la ciudad de Barcelona. Las negociaciones sobre el Plan de Actuación Municipal (PAM) se desarrollan sin obstáculos en la mesa de negociación. Según fuentes de ambos bandos, el clima vivido ayer, por ejemplo, en la reunión que protagonizaron los tenientes de alcalde Joaquim Forn y Sònia Recasens y el gerente Constantí Serrallonga con Assumpta Escarp y el asesor Salvador Illa (la ausencia de Gabriel Colomé estaba ya prevista) se desarrolló en un clima de «exquisita cordialidad».

Tal y como se comprometieron ambas partes, el gobierno de Xavier Trias hizo llegar a los socialistas los 10 puntos que ellos quieren que queden reflejados de manera destacada en el PAM. En julio fueron los de la oposición quienes hicieron lo propio, dentro de la propuesta de Jordi Martí de dar por bueno (por genérico) el texto del PAM de CiU y su necesidad de llegar a hechos concretos.Ahora toca el estudio de las propuestas de CiU por parte del PSC y la presentación de textos refundidos, en que se sumen los 10 y 10 puntos de cada bando.

En la reunión de ayer también se analizó el documento del PSC y se trató de distinguir, entre esas 10 propuestas, cuáles se podían aceptar tal cual por parte del gobierno municipal y cuáles merecerían una segunda ronda para perfilar el acuerdo.

EXPERIENCIA DE GOBIERNO / ¿Debe sorprender esa cordialidad exquisita?  Como señaló un convergente a este diario, ambos partidos hablan el mismo idioma. Son, ambas, fuerzas con aspiración real y con experiencia de gobierno que buscan llegar no a nichos concretos de electorado sino a amplias mayorías. CiU cuenta, además, con la imperiosa necesidad e entenderse con alguien, y el grupo municipal del PSC cree que la oposición cerrada, tal y como está el momento económico, puede ser castigado por el votante que entre disputa y disputa de corto vuelo ve como la crisis le atenaza.

Puede que haya un símbolo de ese mismo idioma y es la declaración ante el juez de Assumpta Escarp, que fuera concejala de Seguridad en funciones el 27 de mayo del 2001 cuando el conseller Felip Puig ordenó desalojar la plaza Catalunya, tomada por los indignados. A la Ciutat de la Justícia, Escarp acudió acompañada por su sucesor, Joaquim Forn, en un gesto de plena solidaridad.

Una cosa que sorprendió ayer al lado socialista fue el interés de  Recasens, al frente de las finanzas municipales. De Unió, siempre se la ha acusado de tratar de favorecer un acercamiento al PP y de torpedear cualquier intento de acuerdo con los socialistas. Eso sí, tampoco fue ayer el día en que se empezaron a concretar las cosas, lo que, sin duda, favorece el buen rollo. Y falta también que las direcciones nacionales de los partidos digan algo, aunque sí ha trascendido que el PSC intenta meter en el paquete del pacto la Diputación de Barcelona, hoy en manos de CiU y PP, y perenne objeto de deseo de las huestes de la calle de Nicaragua (sede los socialistas). Más que eso. La diputación siempre ha sido considerada por el PSC como sus cuarteles de invierno, una institución que era imposible perder.