08 ago 2020

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INAUGURACIÓN DE UN CENTRO DIVULGATIVO

La Fundació Enric Miralles abre un valioso archivo a la ciudad

Acoge exposiciones y el legado intelectual del arquitecto fallecido en el 2000

CRISTINA SAVALL / Barcelona

Arata Isozaki, el visionario arquitecto japonés creador del Palau Sant Jordi, una de las joyas de la Barcelona posolímpica, no pudo asistir ayer a la inauguración de la Fundació Enric Miralles pero, como miembro de honor, envió una nota que muy emocionada leyó Benedetta Tagliabue, viuda de Miralles, madre de sus hijos y cofundadora del estudio de arquitectura EMBT, desde donde gestaron el parque Diagonal Mar, el mercado de Santa Caterina y el edificio de Gas Natural.

"Gaudí era un hombre de empeño. Miralles era un genio. Barcelona, la ciudad que ha acunado a ambos arquitectos en el inicio y en el final del siglo XX, será recordada por ello en la historia a escala mundial", predice Isozaki, que comparte con Oriol Bohigas y Rafael Moneo el privilegio de ser miembros de honor de este nuevo espacio que se abre a la ciudad 12 años después de la muerte de Miralles con el objetivo de ser un centro de divulgación y un referente para la experimentación de la arquitectura contemporánea. Bohigas y Moneo sí estuvieron. Bohigas valoró "la capacidad de influencia" de Miralles en una generación, y Moneo, "su asombrosa capacidad para enfrentarse a proyectos tan distintos".

"Que venga quien quiera a la fundación", proclamó Tagliabue. De entrada hay buenas razones para hacerlo. La sala principal recupera la minimalista exposición Miralles en Harvard, 1993, que él mismo dirigió durante su estancia como profesor de la cátedra Kenzo Tange en la universidad más antigua de EEUU. Se trata de una retrospectiva de una trayectoria en la que destacan los planos del cementerio de Igualada, obra que le concedió el prestigio internacional. En un lateral se exhibe la muestra de propuestas de alumnos de Harvard titulada Redescubriendo Glòries, dedicada a la plaza cuya reconversión urbanística lleva años suscitando controversia.


CERCA DE LA RAMBLA

La institución ubicada en el pasaje de la Pau, número 10 bis, detrás del Museu de Cera, también alberga una planta llena de arcones de madera dignos de salir en una película de intriga. Las cajas alineadas esconden maquetas originales de edificios, parques y espacios públicos tan reconocidos como la Escuela de Música de Hamburgo y el Parlamento escocés en Edimburgo. "Guardamos bocetos, escritos... una prolífica obra intelectual, pero la intención es ir más allá: crear vida, llenar las salas de actividades, ser un lugar de encuentro para el pensamiento que acoja seminarios y conferencias", dijo Tagliabue.