13 jul 2020

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NUEVO PLAN DE MOVILIDAD EN UNA ZONA TURÍSTICA

Normalidad en el inicio del veto a los autocares en la Sagrada Família

La acera de Marina no da cabida a la marea humana de turistas

Guías y chóferes advierten de que la prohibición perjudicará a la ciudad

CARLOS MÁRQUEZ DANIEL / Barcelona

Barcelona empieza a aplicar el veto a los autobuses en la zona de la Sagrada Família. / MÒNICA TUDELA Foto: FERRAN NADEU

La entrada en vigor de la prohibición de encochar y desencochar turistas ante la Sagrada Família ha dejado este martes la mayoría de aceras sin la congestión habitual, excepto la de la calle de Marina por la que centenares de visitantes acceden al templo, ya que se ven obligados a sortear terrazas de bares e incluso obras. No obstante, y pese a la crítica de guías y conductores, que advierten de que esta prohibición perjudicará a la ciudad, el concejal del Eixample, Gerard Ardanuy, ha calificado de "éxito" la normativa precisamente porque ha evitado "el colapso diario", "mejora la visibilidad y accesibilidad al templo" y "ha sido bien recibida por los vecinos", ya que "servirá para dar más tranquilidad al entorno y facilitará la accesibilidad a los turistas". Aun así, ha pedido unos días de margen para "analizar" si tiene afectaciones secundarias, pero "poco a poco se irá normalizando la situación" y "Barcelona saldrá ganando".

Con la nueva ordenación de la movilidad en el entorno inmediato de la Sagrada Família los autocares disponen de ocho plazas de aparcamiento en la plaza de la Hispanitat y seis en la plaza de Pablo Neruda con la avenida Diagonal, en los que pueden parar 10 minutos. Más adelante, se tendrán que desplazar a otros aparcamientos, en los que podrán estar un máximo de dos horas, en la avenida Diagonal con la calle de Consell de Cent (ocho plazas), la calle de Sardenya con la de Ali Bei (10 plazas) y el entorno de la plaza Monumental (cuatro).

En su debut, ha habido cierta permisividad. Hasta las 11 de la mañana, la Guardia Urbana y inspectores de BSM han informado a 25 autocares que se encontraban en las zonas ahora excluidas para ellos de la prohibición, aunque durante unos días no pondrán ninguna sanción a la espera de que se adapten a la nueva normativa, que castiga con 90 euros su incumplimiento.

También ha habido críticas, acordes con el rechazo ya manifiesto del sector del turismo. Así, guías y conductores de autocares han insistido en que esta medida supondrá un perjuicio para la ciudad, incluso han advertido de que ya se están produciendo cancelaciones de excursiones. Por contra, entre los turistas, muchos de los cuales han tenido dificultades para sortear sillas de terrazas en una acera de la calle de Marina que se ha hecho pequeña, ha primado la normalidad, ya que son ajenos a que esta situación, que les supone caminar unos 10 minutos desde el autocar hasta el templo, es nueva .

La reordenación es una reclamación histórica de los vecinos de la zona, y la Associació de Veïns de la Sagrada Família siempre ha defendido el veto de los autocares, que considera "necesario y urgente para resolver una situación caótica e insostenible".
Con todo, creen que la medida será insuficiente debido al creciente volumen de visitas, y piden a las asociaciones turísticas "mirar el horizonte futuro con una perspectiva de integración" de ayuntamiento, vecinos, la Junta del templo y el propio sector para poner en marcha un modelo real de turismo sostenible.

El ayuntamiento comunicó la decisión en noviembre pasado, dos meses después de que un autocar hiriera a tres personas de gravedad tras desfrenarse en la confluencia de las calles de Mallorca y Marina.
Las víctimas, dos mujeres de 28 y 54 años, y una niña de 10, pertenecían a la misma familia.