20 oct 2020

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Precariedad en la capital catalana

La crisis eleva a 2.791 los sintecho de Barcelona tras crecer un 32% en tres años

La mitad duerme en centros de acogida públicos o privados y el resto, en la calle o en asentamientos

El ayuntamiento abrirá a finales de año un espacio para alojar a familias y otro para personas solas

ROSA MARI SANZ
BARCELONA

Las entidades y los servicios sociales vienen observando desde la crisis un aumento progresivo del número de personas que duermen al raso en la ciudad, así como un notable incremento de familias acogidas en recursos residenciales públicos o privados tras haber perdido su vivienda. Y así lo ha confirmado el resultado del recuento de sintecho llevado a cabo la noche del pasado 8 de noviembre por entidades y el consistorio, un estudio que venía precedido por otro similar realizado en el 2008 que cifraba en 2.113 el censo de barceloneses sin hogar. Esa cifra ahora se ha elevado hasta las 2.791, o sea, un 32,1% más. Ante este incremento, el consistorio aumentará sus recursos con la puesta en marcha de un nuevo centro para alojar a familias y otro para personas solas, que abrirán antes de acabar el año, según anunció ayer la concejala de Calidad de Vida, Maite Fandos.

En concreto, los diferentes equipos de la Xarxa d'Atenció a Persones Sense Llar (de la que forman parte 27 entidades) con la colaboración de la Obra Social La Caixa y unos 700 voluntarios localizaron la noche del 8 de noviembre un total de 838 persones en la calle, frente a las 658 que se detectaron tres años antes. Ese mismo día el consistorio tenía constancia de la presencia de 695 personas en asentamientos (en el 2008 eran 265) y 1.258 que estaban acogidas temporalmente en recursos privados o públicos de la ciudad. El perfil de la persona que dormía en la calle era el un hombre de entre 26 y 45 años que pernoctaba en algún tipo de cubierto (en cajeros o en portales) principalmente en los distritos del Eixample y Ciutat Vella. Una foto que no ha cambiado de la que se obtuvo en el 2008.

Por contra, sí se han producido dos cambios notables que el autor del estudio, Albert Sales, calificó ayer de «luces de alarma»: por un lado, el incremento de familias que se han quedado sin hogar, y por otro, el aumento de personas autóctonas alojadas en centros de acogida, que ya rebasan la mitad de los usuarios (52%) de los recursos destinados a ofrecer cobijo nocturno. Respecto a lo primero, las últimas referencias de las que dispone el consistorio hablan de que en marzo del 2011 un mínimo de 114 personas acogidas en equipamientos sociales formaban parte de familias, una cifra que en noviembre ya se había elevado a 174. Por eso, el consistorio tiene previsto acelerar la puesta en marcha de un equipamiento destinado para ellas, que se traducirá en un centro de unos 40 pisos que estará a punto antes de acabar el año. Asimismo, se abrirá otro albergue para alojar temporalmente a personas solas y se ampliará la red de comedores sociales.

ALQUILERES BAJOS / En paralelo a la asistencia, remarcó Fandos, el consistorio refuerza la labor de prevención. Con ese fin, y tras un acuerdo con el Col·legi de Procuradors, ha fructificado la petición que había hecho el ayuntamiento de conocer con antelación los casos de desahucio para actuar con tiempo en el caso de que los afectados no tengan alternativa de alojamiento. En esa misma línea, quiere captar pisos vacíos y convencer a sus propietarios, siendo avalador el consistorio, de que los alquilen a bajo precio a personas sin techo.