27 sep 2020

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INICIATIVA PARA ACABAR CON una ocupación milenaria del espacio público

Barcelona inicia hoy el camino para vetar en mayo la prostitución callejera

CiU votará a favor de una propuesta del PP para endurecer dos artículos de la ordenanza de civismo

Se eliminará el aviso previo y se actuará aunque el sexo mercenario no impida otras actividades

XABIER BARRENA
BARCELONA

Barcelona emprende hoy un camino que pretende ser histórico y es el que lleva a la prohibición de la prostitución en las calles, algo tan antiguo como la propia ciudad. Según fuentes de PP y CiU, los convergentes apoyarán en la comisión de Presidencia una moción de los populares en la que se pide el cambio de dos artículos de la ordenanza de civismo aprobada en el 2006 para endurecer aquellos apartados relativos al ejercicio de toda actividad relacionada con el sexo mercenario en la vía pública.

En concreto los artículos que ahora se van a modificar de la oficialmente conocida como Ordenanza de medidas para fomentar y garantizar la convivencia ciudadana en el espacio público de Barcelona son dos . El 39 y el 40, además de la disposición transitoria única de carácter administrativo y relacionada con el cobro de las posibles multas.

El artículo 40.1 estipula, ahora, la obligatoriedad por parte de los agentes de la Guardia Urbana de avisar a quien incumpla la norma, sea cliente o meretriz. El aviso previo es uno de los históricos caballos de batalla del PP, que siempre ha reclamado que fuera eliminado. Y no solo en cuanto a la prostitución, también, por ejemplo, a los torsonudistas.

Pero donde emerge la prohibición genérica del ejercicio de la prostitución en la vía pública es en la anulación del precepto de compatibilidad entre el mercado sexual y otras actividades (artículo 39.1). Es decir, ahora se permite el comercio sexual siempre que no suponga caer en una especie de monocultivo y que esta actividad conviva con el ajetreo rutinario de la calle afectada.

TEXTO AMBIGUO / El PP, vía su portavoz municipal, Ángeles Esteller, reclamó ayer «prohibir la prostitución en las calles de Barcelona, actuando con contundencia y sin complejos». Esteller calificó de «ambiguo» el actual redactado de la ordenanza cívica.

El aliado de los populares será CiU. Cabe recordar que el alcalde Xavier Trias se ha definido siempre como «abolicionista» en materia de prostitución, por lo que todo esfuerzo encaminado a erradicar esta práctica cuenta con su beneplácito.

Otra cosa es que con la modificación de la ordenanza se consiga, como duda el PSC y, en general, los tres partidos de izquierda. Según una de las autoras de la ordenanza, Assumpta Escarp, el efecto que tendrá la enmienda será la de esconder el problema y, de paso, dificultar la acción de las políticas sociales de ayuda a las prostitutas.

Tanto PSC, como ICV-EUiA y UpB, coinciden en una advertencia: la ordenanza de civismo no es el código penal, por tanto no es el camino adecuado para acabar con la prostitución. Y las tres fuerzas recuerdan (con independencia de que la apoyaran o no en el 2006) que la ordenanza de convivencia no se pensó para prohibir nada, sino para ordenar el espacio público.

MÁS MARGINACIÓN / En opinión de los ecosocialistas, no cabe regular el sexo mercenario en la ordenanza ya que la restricción de su práctica en la calle «comportará más marginación y agravará la situación de vulnerabilidad» de las merectrices.

El republicano Jordi Portabella añade otro matiz. Si lo que se desea es que se prohíba la prostitución «que los correligionarios de los que presentan la moción [es decir. el PP] aprueben en el Congreso una modificación de la ley».

Los grupos municipales de PSC y UpB también coinciden en destacar la importancia que tiene la lucha contra las mafias de tráfico de personas relacionadas con la prostitución. Escarp señala que, como en el caso de las políticas sociales, «si se oculta bajo la alfombra esta práctica, las mafias ganan en discreción».

Con la aprobación inicial de hoy se abrirá un periodo de 30 días para la presentación de alegaciones, por parte de partidos y entidades. Transcurridos estos, se aprobará definitivamente, también en la comisión de Presidencia y, después, en el pleno municipal. Si todo sigue los cauces lógicos y previsibles, en mayo se podría poner punto y final a la actividad callejera más vieja, también de Barcelona.