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ANIVERSARIO DE UNA ENTIDAD GUERRERA

40 años de lucha

Lejos de sufrir la crisis de los 40, el Centre Social de Sants cumple cuatro décadas en plena forma

Su última victoria, Can Batlló

HELENA LÓPEZ
BARCELONA

«El presidente del Orfeó de Sants recomendaba a sus socios que pasaran por la acera de enfrente, que esto estaba lleno de comunistas», recuerda Josep Xarles, primer presidente del Centre Social de Sants, entidad que este año celebra su 40° aniversario. Y no mentía. Morder, no mordían -quizá alguno sí-, pero el 30 de la calle de Olzinelles estaba lleno de jóvenes comunistas, procedentes de las comisiones de barrio que se reunían en la cercana ermita de Sant Medir. «El párroco nos dijo que si nos legalizábamos, nos cedía este local. Así que buscamos a personas que no estuvieran fichadas y formamos la primera junta», cuenta Xarles, hombre de bien del que nadie sospecharía actividad clandestina alguna. «Cuando tenía que mediar con la administración, siempre me decían, pero señor Xarles, qué hace con esa gente, ¿no ve que le están engañando? ¡Son comunistas!» Sobra decir que no, no le engañaban.

Las últimas cuatro décadas de historia de Sants no pueden entenderse sin el trabajo del Centre Social, nacido aún en dictadura, en el gris 1972. La recuperación del Vapor Vell, de la Espanya Industrial y de las Cotxeres son los ejemplos más conocidos (y reconocidos). Pero hay muchos otros. El último, y no menos sonado, la recuperación ciudadana del antiguo recinto fabril de Can Batlló.

En los primeros años, la inventiva fue clave para hacer visibles sus reivindicaciones sin acabar en el calabozo. Un buen ejemplo es lo que conocían como «manifestaciones simuladas», usadas para reivindicar el parque de la Espanya Industrial. «¿Bien teníamos que ir hacía la cancha para jugar a baloncesto, no? Pues quedábamos y lo hacíamos todos juntos», ironiza el veterano líder vecinal. Lo primero que hicieron una vez legalizados fue la campaña Cop d'ull a Sants. Un grupo de activistas rastreó calle a calle -y finca a finca- el barrio e hizo una radiografía exacta del territorio para definir una hoja de ruta.

Aunque pueda sonar algo raro, la primera crisis del movimiento vecinal (no solo en Sants) llegó con la democracia. Los partidos se legalizaron y muchos de los activistas en clandestinidad ocuparon cargos de poder, con lo que olvidaron «la lucha». Ahí empezó una suerte de travesía por el desierto del Centre Social, que resurgió con inusitada fuerza tras los hechos del 12 de octubre de 1999, en los que decenas del jóvenes del barrio fueron detenidos en la manifestación antifascista. El centro social se volvió a llenar como en sus mejores tiempos para rechazar la represión policial, lo que atrajo a nuevas generaciones al centro.

La ceremonia oficial del 40 aniversario será el próximo 11 de mayo con una cena-gala organizada por la mismísima Núria Feliu, socia de honor de la entidad.