13 ago 2020

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a pie de calle

Las 'punxes' son ahora pezones

Edwin Winkels

Para muchos turistas es una agradable sorpresa, porque no figuraba en los planos o sus planes en su visita a Barcelona, obcecados en ver lo más conocido de Gaudí. Y de camino entre la Pedrera y la Sagrada Família, muchos de ellos topan ya desde el triple cruce de Rosselló con Diagonal y Pau Claris con la vista espectacular de una manzana más allá, en la calle de Bruc. Desde hace ya más de un siglo la Casa Terrades, más conocida como la Casa de les Punxes, brilla con mucha luz propia, y encima está casi todo el día iluminada por el sol. O brillaba, y brillará, seguramente, pero ahora no.

Desde hace unos meses, una de esas gigantescas lonas publicitarias cubre la esquina más fotogénica. Cosas de las reformas patrocinadas, como ha habido tantas en toda la ciudad, bajo el lema de Posa't guapa, campaña de limpieza de fachadas que acaba de celebrar su 25º aniversario. Dinero bienvenido para los propietarios, para pagar dicha reforma y el mantenimiento de, en este caso, la joya más emblemática de Josep Puig i Cadafalch.

Pero no sé si el arquitecto estaría muy de acuerdo si viese su espectacular bloque, que ahora alberga más oficinas que pisos, con esa lona delante. Primero, a finales del año pasado, colocaron una más discreta, de otro aniversario, el décimo del centro comercial Diagonal Mar. Una lona blanca con letras, nada más. Pero ahora, las bellas flores incrustadas en la fachada y buena parte de los seductores torreones -cuyas tejas son el principal objetivo de la reforma- están ocultos tras dos inmensas mujeres semidesnudas. Una se tapa el pecho. Un pezón de la otra se encuentra medio oculto en la sombra de su cuerpo.

Un dibujo del edificio

3 Me gustan las mujeres, pero aquí estas dos jóvenes de Calvin Klein no pintan nada. No por una razón tan noble como que este jueves, cuando me han llamado la atención, sea el día internacional de la mujer. Sencillamente porque no cuadran nada con el edificio que ocultan. Vale, la empresa del ilustre modista Richard Klein «colabora en el programa de remodelación de paredes medianeras en Barcelona», según recuerda un texto en la lona, pero no es esta una fachada cualquiera. Se merecería un tipo de lona que se ha utilizado en otras ocasiones, con un gran dibujo a tamaño real del propio edificio. Menos llamativo, tal vez, pero más respetuoso con la herencia de Ángela Brutau, que cuatro años después de enviudar de Bartomeu Terrades encargó a Puig i Cadafalch este bloque de tres enormes viviendas para sus hijas Ángela, María Rosa y Josefa, con tres accesos separados, ahora los números 416, 418 y 420 de la Diagonal. Me pregunto por qué no hubo una cuarta para el único hijo, Bartomeu, uno de los fundadores del Barça. Ahora ya no vive ningún Terrades allí, en uno de los estudios y lofts que, igual que las oficinas y locales, son propiedad de Texna, del empresario Pedro Vidal, que en el 2010 compró todas las Punxes por 25 millones de euros.