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Mejora en un popular espacio de Ciutat Vella

La plaza Reial cierra el círculo

El hotel de lujo DO y la esperada apertura del Ocaña devuelven la actividad a todos los bajos

La mayor seguridad, la dinamización y la calidad de los nuevos negocios atraen a nuevo público

PATRICIA CASTÁN
BARCELONA

Hay que coronar lo más alto del último negocio abierto en la plaza Reial para constatar, con literal perspectiva, que algo está cambiando. Que la plaza luzca radiante no es novedad. A plena luz del día nadie puede negar su belleza, tan alejada de la degradación nocturna sufrida durante algunos años negros. La coyuntura que ahora la reverdece es toda una conjura de elementos: el fruto de una fuerte presión contra la inseguridad, el resultado de acciones de dinamización diurna para ampliar la tipología de público y el desembarco de varios nuevos operadores de relumbrón. A la recientísima apertura del Hotel DO, de cinco estrellas, en el número 1, se sumará dentro de dos semanas la inauguración del Ocaña, un enorme local que ocupa varios números de los bajos en desuso desde hace muchos años, y que aglutinará cafetería, restaurante, coctelería y más sorpresas en un espacio rehabilitado durante años.

Como consecuencia de estos dos fichajes, la plaza ofrecerá un perfil nunca mostrado desde hace al menos 20 años, con actividad comercial en todos sus bajos. Si el funcionamiento de los locales es síntoma de salud económica en una calle o plaza, en este caso todavía es una señal más importante de vitalidad, ya que los majestuosos pórticos que rodean la plaza Reial se convierten con facilidad en refugio de botellón, nómadas urbanos e incívicos meones cuando las persianas están siempre bajadas y nadie vela por las aceras.

En este sentido, el Hotel DO, ya en pleno funcionamiento tras un periodo de rodaje, ha puesto el listón alto, no tanto por sus 18 lujosas habitaciones, sino por la concienzuda y respetuosa rehabilitación del edificio que lo alberga, cuyo uso esencial es, en realidad, la gastronomía. Una cuidada terraza a pie de plaza, un restaurante interior centrado en el producto local con cierto toque creativo y otra terraza en lo más alto, donde también se comerá, han iniciado el desfile de un nuevo público. No solo turistas pudientes, sino también barceloneses añorados de la plaza y que tienen una buena excusa para reconquistarla.

El colofón lo brinda ahora el inminente estreno del macroproyecto Ocaña. La empresaria y propietaria del inmueble, Joaquina Laguna, ha impulsado una rehabilitación integral del espacio, eliminando anteriores reformas y recuperando elementos históricos, como el pavimento. Estos días se dedican a ultimar el espacio destinado a una gran cafetería en planta baja con terraza. Abrirá el 23 de marzo con una gran fiesta a medianoche, como homenaje al fallecido artista y defensor de las libertades que le da nombre y vivió en la plaza, José Pérez Ocaña, y que el día 24 habría cumplido años.

CULMINACIÓN / Más adelante, en fecha por concretar, en otros espacios del mismo inmueble se abrirán también un restaurante y una coctelería que completarán este negocio. Ayer, decenas de personas se acercaron a la calle de Nou de Zurbano para afrontar el proceso de selección de personal que llevará al fichaje final de entre 50 y 60 empleados, explicó un responsable del proyecto.

Más allá del tirón mediático de los estrenos, la plaza vive un momento relativamente plácido, solo aguado por la presencia de lateros y la conflictividad (competencia desleal, suciedad y seudobotellón) que propician. El presidente de la Associació d'Amics i Comerciants de la Plaça Reial, Roberto Tierz, sostiene que los esfuerzos de seguridad y dinamización llevados a cabo en los últimos años están dando fruto en forma de nuevo público y un espacio de mayor calidad: «Es la zona más segura del Gòtic sur».

En este capítulo, al margen de la presencia policial continua, destacan la labor municipal social con la indigencia y los temas de delincuencia y drogas. En cuanto a reactivación económica y de barrio, la entidad lleva a cabo un potente programa de actividades diurnas (ver despiece). «Hay que convencer a la gente de que venga a la plaza, porque si llegan los tenemos ganados», opina. «La redescubren, la ven bonita y limpia», agrega. En este sentido, a la limpieza municipal se suma el esfuerzo de los operadores, que friegan y sacan lustre cada mañana a aceras y columnas. ¿El objetivo inminente? Mejorar la iluminación de la plaza para dar protagonismo a la fuente, las palmeras y las dos farolas de Gaudí.