ANIVERSARIO DE UN TESORO DEL BAIX LLOBREGAT

Feliz Día de la Mujer Neolítica

Gavà exhibe desde hace 18 años la más antigua representación de una 'mujer catalana'

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CARLES COLS
GAVÀ

La celebración del Día Internacional de la Mujer es una excelente oportunidad para plantearse una pregunta muy propia del ombliguismo tan característico de esta esquina superior derecha de la península ibérica. ¿Quién fue, sin ningún tipo de rigor historicista, por supuesto, la primera catalana, la Eva mitocondrial delseny i la rauxa, la Lucy delpa amb tomàquet? Esa pregunta tiene respuesta en el Museu de Gavà, que estos días, precisamente, le da vueltas a cómo celebrar a mediados de abril la mayoría de edad (18 años hace que fue descubierta en unas minas de la población del Baix Llobregat) de la insuficientemente conocida Venus de Gavà, una pieza cerámica única cuya última datación con la técnica del carbono 14 revela que fue cocinada entre los años 4000 y 3750 antes de Cristo. Búsquenle una abuela. No la hay.

Una visita al Museu de Gavà, de la mano de su directora, Mònica Borrell, y del arqueólogo conservador del centro, Josep Bosch, es un agradable viaje al neolítico catalán. Gavà era, hace 6.000 años, un lugar afortunado. Nuestros antepasados -o aquellos a quienes nuestros antepasados expulsaron del lugar, quién sabe- tenían un apreciado tesoro: unas minas de variscita, un mineral primo hermano de la turquesa o el jade que, hasta que su extracción cayó en desuso, era muy apreciado para la confección de joyas y abalorios. Gavà, en este sentido, era la repanocha, pues minas de variscita en mayúsculas en el mundo hay dos, esas y otras en Utah, desconocidas lógicamente durante el neolítico.

Las manufacturas de Gavà, en resumen, eran lucidas hace casi 6.000 años en el sur de Francia y en Cerdeña, y fue en ese ambiente de deslomarse en la mina cuando fue moldeada en barro lo que se supone que es una especie de canto a la fertilidad, una representación femenina de una mujer embarazada, con una espiga (símbolo de la fecundidad) en la mano y con un tosco collar al cuello que no debe confundirse con un bigote, tranquilos, pese a que es lo que parece al primer golpe de vista. En los brazos y en las muñecas se intuyen pulseras y brazaletes, Sorprende lo minúsculo de sus pechos, más que nada por tratarse de un embarazo. Pero es, sin duda, una mujer. Hoy, por lo tanto, también es su día.

Triste trepanación

En el Museu de Gavà, la Venus catalana tiene prácticamente un trato de Gioconda. Luce hermosa en una sala que disfruta casi en exclusiva. De hecho, eclipsa con su presencia un cráneo trepanado de un pobre hombre que sobrevivió a dos operaciones a cerebro abierto pero no a una tercera, situado al otro lado de la estancia.

El relato obligado en estos casos, claro, es cómo ha llegado la Venus de Gavà hasta nuestros días.

Tras ella no hay una vida de aventuras, de saqueadores y de Indiana Jones al rescate. Las minas, sencillamente, cayeron en el olvido y, sin que pueda saberse por qué, la pieza cerámica no solo fue rota en pedazos, sino que cada uno de ellos fue o guardado o lanzado en un espacio distinto de la que con el tiempo sería rebautizada como la mina 16. Durante miles de años, aquellas antiguas explotaciones subterráneas permanecieron olvidadas. Solo una porción, sin saber sobre su origen los dueños, era accesible desde la masía de Can Tintoré. De aquella gruta oscura salían unos deliciosos champiñones.

Así fue hasta que a mediados de los años 70 las minas fueron descubiertas, las investigaciones sobre el terreno fueron planificadas y, hace 18 años, la Venus de Gavà volvió a ver la luz del sol.

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Aquel fue un día (era un 18 de abril) afortunado para el Museu de Gavà. Amplió su pequeña pero interesante colección de tesoros de la antigüedad, pues en la sala que antecede a la Venus destaca un collar de coral prácticamente también único en Catalunya, y en la siguiente cortan la respiración un casco etrusco y una copia fiel de otro que fueron hallados a bordo de un barco romano embarrancado frente a las costas del Baix Llobregat y que, puestos a volar la imaginación, se ha supuesto siempre que ya eran piezas de coleccionista hace más de 2.000 años.

En resumen. Hoy, Día de la Mujer, merece un rincón para el recuerdo la Venus de Gavà.