PROCESO POR UN ASESINATO EN GRÀCIA

Los testigos acorralan a Angie en el juicio por el 'crimen perfecto'

Empleados de bancos y aseguradoras dicen que la acusada suplantó a la víctima

Los Mossos sitúan el teléfono móvil de la acusada muy cerca del lugar de la muerte

Juicio del llamado crimen perfecto a Maria Angeles Molina Fernandez en la sala del jurado de la Audiencia de Barcelona. / ATLAS.

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ROSA MARI SANZ
BARCELONA

El segundo día del juicio contra María Ángeles Molina,Angie, acusada de matar a su amiga y excompañera de trabajo Ana María Páez para cobrar los seguros de vida que había contratado suplantando su identidad, tuvo ayer como protagonistas a numerosos testigos que reconocieron en la sala a la procesada como la mujer que a lo largo de dos años se hizo pasar por la víctima.

El primero en señalar a Angie como la persona que contrató a dos prostitutos para que se masturbaran delante suyo y depositaran en dos frascos el semen que fue encontrado luego en la vagina y en la boca de la víctima fue el encargado del local American Gigoló. Según este hombre, la acusada delcrimen perfecto, que permaneció imperturbable durante la sesión, le explicó ante tan curioso pedido que era una apuesta con unas amigas, a las que había prometido que llevaría el semen de dos gigolós. Estos dos hombres, de origen latinoamericano, que ya identificaron a la procesada durante las diligencias de hace cuatro años, no han podido ser ahora localizados.

Tanto la fiscalía como la acusación particular también pudieron demostrar ayer con las declaraciones de diversos empleados de seguros y de entidades financieras cómo la acusada, con peluca negra, se hizo pasar por Páez presentando documentos originales de la víctima y contrató préstamos o seguros.

FACILIDAD / Las explicaciones de estos testigos evidenciaron la facilidad con la que suplantó su identidad, ya que nunca tuvo ningún problema en firmar los contratos, en alguna ocasión incluso ante notario, pese a mostrar un DNI que no era el suyo, o sea, con la foto de la víctima.

Durante la sesión, tres mossos confirmaron que a partir de los datos de localización del teléfono móvil de la acusada esta se encontraba poco antes de los hechos, hacia las 21.00 horas, en un radio de unos 500 metros del apartamento de Gràcia donde fue hallada la víctima sin vida a la mañana siguiente por una empleada de la limpieza, y no en unos grandes almacenes de la plaza de Catalunya, como testificó el lunes.

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También ayer fue el turno de la declaración del hombre que era pareja de Angie cuando se produjeron los hechos. El ahora excompañero, que en su día entregó a la policía documentación de la víctima que había encontrado inexplicablemente en su propia casa, contó que ese día la acusada llegó al piso que compartían sobre las 22.30 horas «nerviosa», algo que achacó, dijo, a un incidente que tuvo en una gasolinera cuando esa misma tarde volvía de Zaragoza de recoger las cenizas de su madre, muerta un año antes.

Durante la sesión recayó una sombra de duda sobre la versión policial, ya que supuestamente la víctima fue dormida con cloroformo poco antes de ser asfixiada mortalmente con una bolsa de plástico. Ayer se supo que el frasco de cloroformo que la acusada admitió haber comprado, según ella para limpiar un candelabro, y que fue encontrado en su piso, estaba todavía con el precinto de apertura intacto.