13 ago 2020

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ciudadanos

¿Catalunya está perdiendo la batalla del cielo?

Joan Tapia

En mayo del 2007 -después de que Iberia concentrara todo en la nueva T-4 de Madrid- una gran asamblea empresarial se reunió en el IESE para exigir la gestión individualizada y que El Prat fuera un hub intercontinental.

La alarma estaba justificada porque la decisión de Iberia, antigua compañía española de bandera, dejaba a Barcelona a merced de Click Air, su filial de bajo coste. Y la idea unánime del tejido económico catalán era que la pérdida de conexiones amenazaba el futuro. Como siempre, Iberia favorecía a Madrid. Pero la sociedad civil no se movilizó antes, cuando José María Aznar dio prioridad a la T-4 de Barajas. También hubo intencionalidad política. Algunos querían destacar que el tripartito no defendía a Catalunya y que José Luis Rodríguez Zapatero era centralista. Bueno, Iberia ya era privada desde hacia años y el Gobierno central estaba acabando una inversión de 5.000 millones en la nueva terminal.

Hoy no ha habido una reacción equivalente cuando la ministra de Fomento, Ana Pastor, el lunes 23 de enero, congeló la privatización de El Prat -decidida por el Gobierno del PSOE- y anunció que la privatización futura sería de AENA porque «el todo vale más que la suma de las partes». Es un golpe a la gestión individualizada. Dicen que un 1714 aéreo. Pero no habrá IESE. Y el president Artur Mas no planteó el asunto a Mariano Rajoy en la cumbre de esta semana. En el IESE hubo una demanda muy justa junto a cierta fantasía (el hub) y algo de subasta catalanista contra José Montilla.

Barcelona salía perjudicada. Poco antes se había creado Vueling, basada en el modelo de la Jet-Blue americana de crecer en una segunda ciudad dinámica. Pero solo cubre -con éxito- el tráfico de corta y media distancia (España y Europa). Además Vueling, cuyo principal accionista era José Manuel Lara, que puso sucesivamente en la presidencia a Josep Miquel Abad y a Josep Piqué, se fusionó con Click Air y manda Iberia. Pero Iberia tiene argumentos. Dice que para una compañía privada sería ruinoso tener dos hub a una distancia de 500 kilómetros. Que Madrid solo es hub para América Latina y África. Para Asia lo es Heathrow, donde opera British (fusionada con Iberia). Ahora en Madrid con Iberia Expres hacen lo mismo que en Barcelona con Click Air.

Llamada desde Estocolmo

A mediados del 2008, el conseller Antoni Castells (PSC) escuchó con atención las ideas de Joan Gaspart y del presidente de la Cámara de Comercio de comprar Spanair, que los escandinavos querían abandonar. Sostenían que Spanair era la opción porque estaba, junto a Lufthansa, en la alianza competidora de Iberia. Otros creen que siempre fue un muerto.

Parece que un empresario abanderado del proyecto llamó desde Estocolmo a un financiero catalán para comunicarle que había logrado todo lo pedido: Spanair se adquiría por un euro, habría un crédito participativo de 150 millones y SAS se mantendría en el accionariado. Y dicen que el financiero contestó: «Si te dan todo lo que pides, quizá no sea una buena operación».

Pero la idea prendió. La Fundación FemCat (empresarios nacionalistas) apostó y puso dinero. También Turisme de Barcelona (Cámara y ayuntamiento). Y la Generalitat decidió ayudar, básicamente con créditos del ICF.

Ahora, tres años después -pese a que la Generalitat también ha entrado en el accionariado-, Spanair cierra. Por la crisis, por falta de pulmón financiero, porque el negocio es difícil y quizá por Ferran Soriano. Este fue propuesto por FemCat -grupo no muy realista, pues llegó a presentar una candidatura a Foment contra Joan Rosell, que sufrió una seria derrota-, pero su sueño era la presidencia del Barça. Y no se presentó porque el consejo de Spanair se lo vetó. ¿Era normal que quien pilotaba un proyecto tan difícil aspirara a dedicar su tiempo al Barça? E Iberia asegura que, con sus costes -o los de Spanair- se pierde dinero en el tráfico de corta y media distancia.

Pero apostaron Castells y Mas- Colell. El primero avaló el proyecto y el segundo lo ha mantenido hasta el final. ¿Se ha rendido demasiado pronto? Es difícil sentenciar, aunque el extraño crédito de 25 millones del ayuntamiento a la Generalitat con destino Spanair ya fue una operación desesperada. ¿Han caído dos economistas de primera, Castells y Mas-Colell, de partidos diferentes, en un exceso de voluntarismo catalanista? ¿Es Spanair un segundo 1714 aereo en menos de una semana?

Quizá todo sea más matizado. El IESE y la compra de Spanair, pese a los errores, han cambiado el horizonte. Por eso se ha potenciado el comité de rutas del aeropuerto. Y la evolución de El Prat es positiva. El director, Fernando Echegaray, dice que ha sido el aeródromo europeo que más creció en el 2011: un 17% (10% sin Ryanair). Y que en todos los grandes (incluido el Kennedy de Nueva York) hay muchas low cost, que no perjudican los vuelos intercontinentales. De estos, Barcelona tiene ya 32 frente a 10 hace cuatro años, un aumento del 70%. Puede que el cierre de Spanair solo haga perder dos vuelos a África que serán compensados este verano con Dubái y Nueva York.

Además, un experto internacional me asegura que un hub exige una gran inversión. Solo hay cinco o seis en Europa. No se puede entrar en la universidad sin pasar por el bachillerato. Lo lógico -dice- es aumentar los vuelos intercontinentales de varias compañías. Barcelona, como Manchester, puede. ¿Lo hace?

La mediación de Pujol

La otra cuestión es que Iberia se privatizó en 1994. ¿Por qué entraron accionistas madrileños (Corte Inglés, Caja Madrid…) y no catalanes?. Jordi Pujol esbozó el asunto accidentalmente hace poco, antes de los dos 1714 aéreos (no gestión individualizada y cierre de Spanair): «Me vino a ver gente que me dijo que Catalunya no podía quedar al margen (de la privatización). Tenía que presionar a La Caixa. Les contesté que no podía hacerlo, porque no era claro que fuera una buena operación. Les dije, además, que si lo hacía podía pasar que los de La Caixa no me hicieran caso. Y quizá con razón. No hubo politización en las cajas catalanas».

Hoy dicen que presionan a Caixabank para absorber Bankia (antigua Caja Madrid) y que quizá no sea interesante. Pero en el aeropuerto vamos detrás.