20 sep 2020

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REUNIÓN ENTRE LA ADMINISTRACIÓN Y LAS ASOCIACIONES DEL SECTOR

El taxi decidirá el 22 de febrero la mejor manera de reducir la flota

Más de 300 taxistas cortan la Ronda Litoral para presionar a los gestores

El colectivo hará unas elecciones en mayo para escogerá a sus representantes legales

CARLOS MÁRQUEZ DANIEL / Barcelona

La reunión entre el Instituto Metropolitano del Taxi (IMT) y las asociaciones que representan al colectivo ha finalizado esta mañana con la convocatoria de una consulta para decidir cuál es la mejor manera de reducir la flota de taxis en Barcelona. Los chóferes podrán elegir el día 22 de febrero entre dos o cuatro días de fiesta más al mes, turnos de mañana y tarde o regulación horaria del taxímetro, con la cual el conductor autónomo solo podría trabajar 12 horas al día, y el vehículo explotado a doble turno, 16 horas.

Otra de las demandas históricas del sectror, la convocatoria de una elecciones para escoger a los representantes del colectivo, también se ha visto cumplida. El IMT llamará a las urnas el 24 de mayo. De este modo, se pondrá fin a la eterna división que durante tantos años ha mantenido al sector empantanado, con multitud de asociaciones y sindicatos cuyos líderes, en muchos casos, no pueden ni verse.  

Más de 300 taxistas partidarios de una urgente reducción de la flota de vehículos de ese servicio se han concentrado frente a la sede del Área Metropolitana, en la Zona Franca como medida de presión. Durante unos 20 minutos, los conductores han cortado el tráfico en la Ronda Litoral y han lanzado piedras contra algunos taxistas que no secundaban la protesta.

El pasado 25 de enero, el IMT dio a los taxistas un plazo de una semana para que regresaran a la mesa de negociación con una propuesta consensuada. Ese plazo ha expirado. En caso de que no fuera posible plantear una solución aceptable para los distintos colectivos que conforman el sector del taxi, el IMT avisó de que tomaría las riendas de la situación y resolvería el conflicto según le dictara su criterio.

En principio, los manifestantes concentrados en la Zona Franca tienen un criterio claro: un vehículo, un conductor. Para ellos, parte del problema son los empresarios que gestionan una flota de taxis que, en ocasiones, trabajan de forma ininterrumpida, salvo los días de obligado descanso. Así, la oferta de este tipo de servicio público sobrepasa claramente la demanda.