30 sep 2020

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LAS CONSECUENCIAS DE LA PLANIFICACIÓN URBANÍSTICA

La Satalia se reivindica

Los vecinos de esta barriada aledaña a Montjuïc piden la declaración del lugar como Bien Cultural de Interés Local

La zona está afectada por el Plan General Metropolitano de 1976

HELENA LÓPEZ
BARCELONA

Coronando el Poble Sec y con los jardines del Teatre Grec como envidiable patio trasero, se levanta sin hacer ruido la plácida barriada de la Satalia. A apenas a unos metros del Paral·lel, pero con la tranquilidad propia un pequeño pueblo de montaña. Y es que, en parte, solo en parte, la Satalia no deja de ser eso: el pueblo de Montjuïc. Un espacio casi bucólico, lleno de majestuosas casas modernistas (o casi), castigado bajo la espada de Damócles de la afectación del Plan General Metropolitano (PGM), que califica los terrenos sobre los que reposa como zona verde. Los residentes --dicho así, en general, ya que prácticamente la totalidad de los cerca de 400 empadronados son socios de la asociación de vecinos-- tienen claros sus objetivos: la declaración del espacio como barrio histórico, la inclusión dentro del catálogo de patrimonio de la ciudad como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) y la consecuente desafectación.

Una de las personas que más ha luchado por reivindicar la historia y el valor tanto arquitectónico y verde --los pinos, palmeras, rosales y árboles frutales de los jardines del lugar bien merecen un paseo--, como humano de la Satalia es, sin duda, Ana Méndez, presidenta de la asociación de vecinos, quien lleva años buceando entre archivos públicos y privados para recuperar el pasado de su barrio y luchar por su presente y futuro. «Este camino es romano, y estos muros, levantados con las piedras de las canteras de Montjuïc», explica Méndez en el pasaje del Camí Antic de València, donde uno se siente casi como si estuviera en Besalú. Así, el barrio, construido sobre varias terrazas y siguiendo el modelo de ciudad-jardín en el siglo XIX, se levantó a los lados de estos caminos, y creció entre las dos exposiciones entre 1888 y de 1929, sobretodo a base de viviendas unifamiliares con jardín y huerto, que sobreviven exultantes.

Además de recoger los elementos artísticos de valor del barrio, tanto en el exterior como en el interior de las viviendas, los miembros de la asociación de vecinos también están recuperando la memoria cultural del lugar.

Entre lo más relevante que han encontrado está la figura del escritor Juli Vallmitjana, quien situó gran parte de su obra en Montjuïc, recogiendo como pocos el caló y la cultura popular gitana -junto a la plácida Satalia se levantaron durante años las barracas de Montjuïc- y que situó varias de las escenas de sus libros La Xava y Sota Montjuïc en las calles del barrio. Como reconocimiento póstumo, los vecinos de la Satalia han bautizado de forma oficiosa la plaza del barrio, en el número uno del pasaje de Martras, con el nombre del escritor, y piden al ayuntamiento que lo oficialice, ya que el escritor no dispone de ninguna plaza o calle en la ciudad.

Vistas al futuro

Uno de los principales objetivos de las investigaciones vecinales es asegurar el futuro del barrio. «Lo que tendrían que hacer las administraciones en el barrio, después de desafectarlo, es reivindicarlo, mimarlo. En un primer momento no haría falta demasiada inversión. Colocar algunos carteles para que la gente conociera su historia sería un buen primer paso», concluye Méndez.