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EL DECLIVE INMOBILIARIO EN LA CAPITAL CATALANA

La crisis fulmina la torre de Hadid en el Fòrum y cierra un modelo de Barcelona

La renuncia al edificio pone punto y final a la época arquitectónica de los carísimos rascacielos de autor

Dos años después de la primera piedra el Consorcio de la Zona Franca no ve mercado para la gran obra

XABIER BARRENA
BARCELONA

Fin de una época arquitectónica en Barcelona. El 14 de julio del 2009, el pasado jueves se cumplieron dos años, la arquitecta iraquí Zaha Hadid y el entonces alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, pusieron la primera piedra de la Torre Espiral, el edificio símbolo del campus del Besòs, junto al Fòrum. Desde esa primera piedra enterrada casi nada más se ha hecho. Según ha podido saber EL PERIÓDICO, tras estos dos años, el Consorcio de la Zona Franca (CZF), el organismo encargado de levantar -y pagar- el edificio, ha decidido congelar el proyecto. La galopante crisis económica no deja lugar a la arquitectura icónica. Sin dudar de que, como mantienen fuentes del CZF, a la larga la torre se acabe construyendo, la noticia supone el punto final a una etapa arquitectónica de la ciudad, promovida por Joan Clos como alcalde, basada en la colección de carísimos edificios de autor.

El rascacielos de Frank Gehry para el triángulo ferroviario de la Sagrera, La Novia, sería otro exponente. Curiosamente, también era el consorcio la entidad que debía construirlo. Una prueba de que sobre las espaldas del organismo dependiente del Estado se han echado toneladas de lastre.

MÁXIMA COMPLEJIDAD // Salvados varios inconvenientes previos, el pasado invierno el CZF convocó un concurso para adjudicar las obras de movimiento de tierras, cimentación y estructura. Valga decir que la complejidad del proyecto, con una altura de 48 metros, es máxima, sello de autor de su arquitecta.

Al concurso se presentaron 22 firmas. Pese a todo, el pasado 21 de marzo, el CZF decidió no adjudicarlo. Los motivos cabe buscarlos en una coyuntura económica, la actual, que obliga a racionalizar el gasto. Y tomando en cuenta que el destino primordial de la superficie construida era el alquiler de oficinas, de las que hay una sobreoferta en la actualidad en Barcelona, y que el coste (65 millones de euros) era más que elevado la resultante hubiera sido un paquete de oficinas extracaras difícilmente colocables en un mercado que no demanda este producto. Todo un panorama.

COMPENSACIÓN A HADID // El edificio, todo cabe decirlo, fue encargado a Hadid en la última época de la burbuja inmobiliaria. En esos años se levantaron los edificios de muchos arquitectos estrella: la torre Agbar de Jean Nouvel, el Hotel Me de Dominique Perrault, el edificio Fòrum del tándem suizo Jacques Herzog y Pierre de Meuron, el centro de convenciones del Fòrum, del barcelonés Josep Lluís Mateo... Era también un modo de resarcir a la arquitecta -muy en boga entonces por sus formas orgánicas e irrepetibles- de la frustración que supuso no llevar a cabo el proyecto de la plaza de las

Arts, junto a la plaza de las Glòries. Un complejo cultural aún más caro y complejo.

Con todo, y al menos de momento, el edificio del Fòrum no se descarta. Así, al menos sirva como consuelo lo poco que se ha realizado en el solar ya servirá para años venideros. Las obras de la Torre Espiral (Spiralling Tower) se dividieron en lotes o paquetes. Tal era la complejidad del edificio que, como ocurre por ejemplo en los rascacielos y, en general, en las grandes y complejas obras, los trabajos sobre el terreno se empiezan antes incluso de tener completado el proyecto.

El primer lote consistió en la desviación de los servicios que discurrían por el solar. Algo sencillo de ejecutar, pero complejo de gestionar, por cuanto son varias las compañías afectadas (agua, gas, electricidad y distribución centralizada de frío y calor) y, por tanto, múltiples los interlocutores.

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