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SINIESTRO EN EL TIBIDABO

El informe del ayuntamiento apunta fallos de fabricación de 'El Péndulo'

J. G. ALBALAT
BARCELONA

El informe encargado por el Ayuntamiento de Barcelona sobre las causa del desplome de El Péndulo, la atracción del Tibidabo que provocó la muerte de una adolescente el 17 de julio del año pasado, concluye que el accidente se produjo por un error del fabricante italiano en el diseño y el cálculo de los pernos que sujetaban el mecanismo. La jueza que investiga el suceso interrogó ayer a otros tres imputados relacionados con la empresa que proporcionó los pernos de anclaje. Ya son una quincena de personas las que han declarado como imputadas.

El nuevo dictamen pericial fue encargado por el Ayuntamiento de Barcelona al Col.legi d'Enginyers Industrials de Catalunya. El informe considera que la causa determinante de la caída de El Péndulo fue la omisión por parte del fabricante de la atracción, la empresa Fabbri, de los efectos que la vibración de la propia estructura, debida a su flexibilidad, transmite a los pernos en su funcionamiento normal y que reducen drásticamente por fatiga del material sus previsiones de vida útil. En este sentido, destaca que «no se trata de un error de cálculo, sino de diseño, puesto que si se consideran estos efectos, el tamaño necesario de los pernos» habría de ser distinto.

Esta circunstancia es, por si misma, suficiente para provocar el colapso de la atracción, según los técnicos, aun cuando otras causas concurrentes no se hubieran producido. El informe enumera esas «causas concurrentes». Una de ellas es la falta de definición clara por parte del fabricante del material y geometría de los pernos de anclaje, aunque los expertos también han detectado que el proceso constructivo para el montaje de la atracción imposibilitaba la comprobación de la correcta colocación del mortero de la base.

MENOR RESISTENCIA / El informe sostiene, además, que la base que se construyó no era la más adecuada y los pernos que se colocaron eran de menor diámetro del previsto y con unas características de resistencia inferior a la que consideró el fabricante de la atracción. También hubo fallos en la inspección de la atracción, ya que los técnicos de mantenimiento no detectaron la rotura de pernos en una prueba ultrasónica realizada el 9 de junio del 2010, un mes antes del siniestro. Los ingenieros destacan que se podía haber evitado el accidente con una revisión externa del proyecto original del fabricante y una rigurosa y exhaustiva inspección de los pernos de la base durante la revisión de junio del 2010.

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