FOTOGRAFÍAS DE LA FIRA DE BELLCAIRE

Los Encants Vells, años 50

La exposición, organizada por el Archivo Histórico de Fort Pienc, recupera una veintena de fotografías de gran valor artístico y documental realizadas por David de Moragas Maragall.

Vendedores de la Fira de Bellcaire, en 1955.

Vendedores de la Fira de Bellcaire, en 1955. / DAVID DE MORAGAS MARAGALL

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BLANCA ESPACIO
BARCELONA

El mercado de los Encants Vells, uno de los más antiguos de Europa, tiene sus días contados. Su traslado a un moderno edificio, previsto para finales del 2012, forma parte del plan de reforma de la plaza de las Glòries. La Fira de Bellcaire, su nombre oficial, seguirá, pero su futuro como mercado de venta ambulante y nómada tiene fecha de caducidad. Por eso la exposición que puede verse hasta el día 30 en el centro cívico Ateneu Fort Pienc tiene más interés que nunca. Porque lega al futuro las imágenes de un espacio condenado a desaparecer.

TituladaEncants Vells, la exposición muestra una veintena de fotos inéditas del mercadillo realizadas en los años 50 por David de Moragas Maragall (Barcelona, 1937). Está organizada por el Archivo Histórico del Fort Pienc, un pequeño grupo de vecinos que batallan de forma destinteresada por recuperar la memoria de uno de los barrios más desconocidos del Eixample.

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Nieto del poeta Joan Maragall e hijo del psiquiatra Jeroni de Moragas, David trabajó como fotógrafo para poder pintar, que era su vocación. Hizo las fotos en 1955. «Aquella fue mi primera incursión por la ciudad cámara en mano», explica. Fue una experiencia de riesgo. Le insultaron, le amenazaron. Las fotos estaban prohibidas. Tuvo que camuflar la cámara para poder disparar. El resultado son 18 imágenes de gran valor artístico y documental que ofrecen una visión de cómo era el mercado y su gente.

Los Encants Vells hoy no son como antaño. Sus paradas siguen acumulando trastos viejos, pero cada vez hay más material nuevo. Muchos vendedores han cambiado, también la clientela. «Todo está mejor montado, pero no tiene el encanto de antes», lamenta David al mirar sus fotos.