CAMBIO DE UBICACIÓN DE UN COLECTIVO DESFAVORECIDO

El Prat restringe la entrada de indigentes al aeropuerto

AENA controla el acceso nocturno a las terminales tras realojar a 20 sintecho

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DAVID PLACER
EL PRAT DE LLOBREGAT

El acceso nocturno al aeropuerto de El Prat sufre restricciones desde la semana pasada para evitar la entrada de indigentes. AENA y la Generalitat llegaron a un acuerdo en febrero pasado para realojar a una veintena de sintecho que pernoctaban cada día en las instalaciones del aeropuerto y aprovechaban los lavabos, la calefacción y la seguridad para pasar la noche a salvo.

El aumento de la cantidad de personas sin hogar que duermen en el aeropuerto y las peleas entre algunos de ellos motivaron la elaboración de un plan entre AENA, el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat y algunas entidades de ayuda a este colectivo para llevarlos a albergues y centros de asistencia social.

La Conselleria de Benestar i Familia, que ha dirigido el programa, ha valorado positivamente la reubicación del colectivo que se ha realizado en función de sus necesidades personales. Desde ahora las autoridades del aeropuerto solo dejarán entrar al recinto a personas que tengan su billete en mano, demuestren que van a volar o a los acompañantes de los pasajeros, una condición que difícilmente se puede demostrar.

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Las instalaciones aeroportuarias se han convertido desde hace varios años en refugio cómodo y seguro para este colectivo. La mayoría de los indigentes ya conocían a los trabajadores del aeropuerto y al personal de limpieza, que solía respetar sus espacios. Muchos de ellos sobrevivían gracias a la comida que encontraban en los restaurantes, se camuflaban entre los pasajeros que pasaban la noche allí entre un vuelo y otro y solían desaparecer de las instalaciones durante el día.

NUEVA UBICACIÓN / El grupo municipal de ERC de El Prat asegura que algunos de los indigentes expulsados del aeropuerto y que han rechazado ser realojados se han instalado en masías abandonadas de El Prat. El ayuntamiento de ese municipio mantiene que no tiene recursos para atender este fenómeno y que ha dejado en manos de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona la reubicación de estas personas.